NAIROBI, Kenia.- Se escuchaba el ruido de las joyas robadas en los bolsillos de los soldados eritreos. Incómoda, Zenebu los vio probarse la ropa que se habían llevado de casas de la región de Tigray, en Etiopía.
“Querían llevarse todo lo que tuviese valor”, hasta pañales, expresó Zenebu, quien regresó este mes a Colorado, donde vive, tras pasar semanas sin poder salir de Tigray, adonde fue a visitar a su madre. Dijo que vio camiones llenos de cajas con direcciones en Eritrea, que llevaban los bienes saqueados.
Agregó que soldados eritreos fueron de casa en casa y mataron a hombres y niños, incluido uno de siete años, y luego no permitieron que fuesen enterrados. “Los mataban incluso por llorar”, declaró Zenebu a la Associated Press, usando solo su primer nombre porque su familia permanece en Tigray.
Se sabe poco del conflicto armado, pero hay testigos que dan detalles de la participación de Eritrea, una de las naciones más aisladas del mundo. Se cree que miles de soldados eritreos están combatiendo junto a las fuerzas etíopes. Se los acusa de emprenderla contra miles de refugiados vulnerables de su propio país, violando e intimidando a los lugareños.
Eritrea y Etiopía hicieron las paces tras un fuerte conflicto y el ministro etíope Abiy Ahmed recibió el Premio Nobel de la paz por sus gestiones en 2019.