Londres, Ing.- Las cenizas del científico británico Stephen Hawking descansan ya en la Abadía de Westminster, en Londres, junto al matemático Isaac Newton y el naturalista Charles Darwin, el mismo día en que su voz, con un mensaje de paz y esperanza, viajó hasta un agujero negro, a los que dedicó gran parte de su carrera.
Familiares, científicos, astronautas y actores se dieron cita en Westminster para honrar al hombre que sentó las bases de la cosmología moderna y acercó al gran público, de manera didáctica y relativamente sencilla, el complejo mundo de los agujeros negros.
Las cenizas de Hawking fueron depositadas en el suelo del denominado rincón de los científicos de la Abadía, donde reposan científicos como Michel Faraday o James Clerk Maxwell y entre las lápidas de Newton y Darwin, en una ceremonia presidida por el deán de Westminster, Johan Hall, durante la que su hija Lucy depositó unas flores malvas.
A la ceremonia asistieron, entre otros, los tres hijos del astrofísico, Lucy, Tim y Robert; su primera mujer Jane Wilde; el premio nobel de Física Kip Thorne; el presidente de la Real Sociedad de Londres para el Avance de la Ciencia Natural, Martin Rees, y el músico Nile Rodgers.
Después del entierro, la voz del astrofísico fue enviada por satélite hacia el agujero negro más cercano a la Tierra desde las antenas que la Agencia Europea del Espacio (ESA) tiene en Cebreros, como forma de celebrar su pasión por el Universo.
Las palabras del Hawking, que hablan de paz y esperanza, van acompañadas de un fondo musical compuesto por el músico griego Vangelis.