Sudán vive su más sangriento día de protestas

Fuerzas de seguridad matan a 14 manifestantes que protestaban contra el golpe de Estado

Jartum.- Al menos 14 manifestantes murieron en Sudán como consecuencia de la represión de las manifestaciones convocadas para protestar contra el golpe de Estado militar del pasado 25 de octubre, según datos del opositor Comité de Médicos, en lo que supone la jornada más sangrienta desde la asonada.

La mayoría de los fallecidos, once, se registraron en Jartum Norte, ciudad colindante con la capital, mientras que en ésta perdieron la vida dos y una más en Um Durman,  según el recuento.

Las organizaciones civiles contrarias a la asonada militar convocaron una nueva jornada de protestas tras la del pasado día 13, cuando la actuación de las fuerzas de seguridad dejó al menos siete personas muertas.

En el centro de Jartum las fuerzas de seguridad se emplearon con dureza contra los manifestantes con el uso de abundantes gases lacrimógenos y de porras durante varias horas. 

Varias personas resultaron contusionadas y decenas de ellas fueron detenidas y subidas a camiones descubiertos.

En la capital y sus ciudades vecinas, las fuerzas de seguridad asediaron varios hospitales, “evitando el acceso de los y los médicos” mientras que en el Hospital Especializado Al Waad, en Um Durman, “intentaron irrumpir” y “lanzaron gases lacrimógenos sin tener en cuenta la seguridad de los heridos, los pacientes y los médicos” en su interior, denunció el Comité Médico.

Los 14 nuevos fallecidos de esta jornada se suman a los 23 manifestantes que habían perdido la vida desde que el pasado 25 de octubre los militares depusieron las instituciones del gobierno transitorio, en las que compartían el poder con fuerzas civiles, hasta el pasado lunes, según el Comité de Médicos.

A raíz de la dura represión de las manifestaciones, actores internacionales como la Unión Europea y Estados Unidos han criticado el uso de la fuerza por parte de las autoridades militares del país y les han urgido a respetar el derecho a la manifestación pacífica.

La comunidad internacional exige también la liberación de los líderes civiles y militares detenidos tras el golpe, incluidos algunos miembros del depuesto Consejo de Ministros, la restauración de un Gobierno civil y de Abdalá Hamdok como primer ministro.