Los sudaneses celebran este jueves el primer aniversario del levantamiento que derrocó al dictador Omar al Bashir después de 30 años en el poder, en unas manifestaciones por la subida de los precios del pan.
Sudán celebrará la revolución con festividades desde Jartum a Puerto Sudán, pasando por Atbara (nordeste), donde comenzaron las manifestaciones en diciembre de 2018, después de que se anunciara que se triplicaba el precio del pan, lo que en última instancia puso fin a las tres décadas de régimen de Al Bashir, destacó la radio RFI.
Ahora el pueblo sudanés ha depositado todas sus esperanzas en las autoridades de transición, encabezadas por el primer ministro Abdullah Hamdok y respaldadas por la Carta Constitucional de Transición, que consagra la declaración de derechos fundamentales más completa que ha tenido hasta ahora el país.
Como parte de las celebraciones, en un viaje simbólico organizado por el gobierno de transición y las Fuerzas para la Libertad y el Cambio (FLC), un tren con cientos de personas a bordo partió a las 7:00 hora local (5:00 GMT) de Bahri, al norte de Jartum, en dirección a esta ciudad de clase obrera situada a 350 kilómetros de la capital, para rendir homenaje a los pioneros de Atbara.
El tren y sus pasajeros permanecerán en la ciudad hasta el 25 de diciembre, para participar en la semana de festejos.
También habrá celebraciones en varios distritos de Jartum y sobre todo en el gran jardín Green Yard, rebautizado "Plaza de la Libertad".
Decenas de personas murieron en la represión del movimiento (177 según Amnistía Internacional y más de 250 según un comité de médicos cercano a los manifestantes).
En diciembre de 2018 estallaron manifestaciones en Atbara, así como en Puerto Sudán, el principal puerto del país ubicado a mil kilómetros al este de la capital, y en Nhud (oeste).
El ejército depuso a Omar al Bashir el 11 de abril e intentó liderar la transición pero se topó con la férrea oposición de los manifestantes.
Como parte de un acuerdo concluido en agosto entre el ejército y los manifestantes, el país está dirigido por un gobierno de transición, con un primer ministro civil y un consejo soberano compuesto por civiles y militares, que conducirán el proceso durante tres años para organizar elecciones libres.