Un ataque con gas sarín lanzado en abril de 2017 habría causado la muerte cerca de 100 personas / Foto: Archivo
GINEBRA, Suiza (EFE).- Suiza autorizó en noviembre de 2014 la exportación a Siria de isopropanol, un posible precursor para fabricar gas sarín, después de que el país árabe anunciara meses antes la eliminación total de las reservas de ese alcohol, informó hoy la radiotelevisión pública francófona RTS.
La Unión Europea (UE) había además prohibido un año antes el comercio de este producto, recalca este medio suizo.
La Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ) explicó a RTS que "el isopropanol es de uso común y no está prohibida por la Convención sobre Armas Químicas, pero puede ser utilizado para fabricar gas sarín".
También indicó que, con motivo del programa de destrucción de sus armas químicas supervisado por la OPAQ, Siria declaró en mayo de 2014 el isopropanol, también conocido como 2-propanol o alcohol isopropílico.
"Por tanto fue destruido", señaló la organización, siempre según la radiotelevisión pública suiza.
El gas sarín lanzado en abril de 2017 contra Jan Shijún, en el norte de Siria, donde murieron cerca de cien personas, se había elaborado a partir de isopropanol, de acuerdo con un análisis de expertos del Gobierno francés, dice el medio.
Seis meses después de la eliminación de las reservas sirias, una empresa suiza exportó cinco toneladas de isopropanol a Siria, sin la oposición del Gobierno helvético, asegura RTS.
La Secretaría de Estado para la Economía (SECO) indicó al ser consultada que Suiza, pese a no formar parte de la UE, adopta todas las sanciones del bloque comunitario contra Siria, pero que en "ciertos casos se regulan las medidas de otra manera, por ejemplo vía la ley sobre el control de bienes".
Productos como el isopropanol "no necesitaron autorización en Suiza en aquel entonces", explicó la SECO, que no se opuso a la exportación porque, según fuentes de esta institución, no existían indicios en 2014 de que el suministro pudiera estar vinculado a un programa de armas.
Según la versión oficial, el producto fue vendido a una compañía farmacéutica privada en Siria de la que "no hay indicios de que tuviera vínculos con el régimen sirio, ni entonces ni actualmente".
De acuerdo con un experto en la crisis siria de la Universidad de Lausana citado por RTS, Joseph Daher, el propietario de la farmacia no tiene que estar ligado directamente al régimen, pero el Gobierno controla los principales fuentes de aprovisionamiento en el país.