Río de Janeiro, Bra.- Al caer la noche del miércoles desaparecieron las esperanzas de quien ansiaba que el fallo de un juez brasileño pudiera abrir la puerta a que el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva recuperara su libertad.
Aunque un ministro del Supremo Tribunal Federal de Brasil ordenó temprano que se pudiera soltar a reos condenados en segunda instancia con algún recurso de apelación disponible, después el presidente de dicho organismo, José Antonio Dias Toffoli, optó por suspender la decisión atendiendo a un pedido que poco antes había hecho la procuradora general, Raquel Dodge, en el que manifestó su rechazo a la liberación de presos.
La resolución de Aurélio pudo haber beneficiado al expresidente Da Silva, quien está detenido en Curitiba desde el 7 de abril, cumpliendo una pena de 12 años por corrupción pasiva y lavado de dinero. Según un comunicado de la Procuraduría General brasileña, además de Da Silva, alcanzaba a 169 mil presos en todo el país.