Tabloides causan “dolor y muerte”

El príncipe Enrique los acusa de arruinar su vida

Londres, Inglaterra.- El enfrentamiento histórico del príncipe Enrique el martes con la empresa editorial de un tabloide británico expuso sus profundas sospechas de la prensa, pero ofreció pocas pruebas concretas para respaldar las acusaciones de espionaje telefónico que, según él, causó tanta angustia en su vida.

El duque de Sussex se convirtió en el primer integrante de alto rango de la familia real en testificar en más de un siglo mientras sostenía una Biblia en su mano derecha y, en voz baja, juró decir “toda la verdad y nada más que la verdad” en el Tribunal Superior en Londres.

Enrique acusa al editor del Daily Mirror de utilizar técnicas ilícitas a “escala industrial” para obtener primicias de primera plana sobre su vida.

Vestido con un traje oscuro y corbata mientras estaba sentado en el banquillo de los testigos, Enrique le dijo al abogado de Mirror Group Newspapers, Andrew Green, que había “experimentado la hostilidad de la prensa desde que nací”. El príncipe acusó a los tabloides de jugar “un papel destructivo en mi crecimiento”.

“¿Es realista, cuando ha sido objeto de tanta intrusión de la prensa, tanto nacional como internacional, atribuir una angustia específica a un artículo en particular de hace 20 años, que quizás no haya visto en ese momento?”, preguntó Green.

“No es un artículo específico; son todos los artículos”, dijo Enrique. “Cada artículo me ha causado angustia”.

Al presentar el caso del príncipe, su abogado, David Sherborne, dijo el lunes que desde la infancia de Enrique, los periódicos británicos utilizaron trampas para cubrir todas las facetas de su vida, desde lesiones en la escuela hasta experimentar con marihuana y cocaína, pasando por altibajos con sus novias.

“Nada era sacrosanto ni estaba fuera de los límites” para los tabloides, dijo el abogado.

Mirror Group ha pagado más de 125 millones de dólares para resolver cientos de reclamos de recopilación de información ilegal y publicó una disculpa a las víctimas de espionaje telefónico en 2015.