El presidente Donald Trump encabezó el miércoles una conferencia de defensa en el Colegio de Guerra del Ejército en Carlisle, Pensilvania, pero dedicó poco tiempo a hablar de asuntos del campo de batalla, aun cuando la guerra contra Irán ha mermado las reservas de misiles estadounidenses y de sistemas críticos de interceptación.
Sentado en una mesa redonda con el secretario de Defensa, Pete Hegseth, y el senador republicano David McCormick, Trump dijo que la reunión generaría alrededor de 10.000 millones de dólares en inversiones comprometidas por empresas nacionales de defensa y tecnología, sin proporcionar detalles.
"El talento y la innovación en esta sala mantendrán a Estados Unidos seguro durante muchos años", dijo el mandatario.
Trump habló poco después de que el ejército estadounidense lanzara otra ronda de ataques con misiles contra Irán que él había prometido previamente, mientras un alto el fuego para poner fin a esa guerra sigue hecho trizas. Trump hizo breves referencias a la guerra y a una operación militar de enero para derrocar al presidente venezolano Nicolás Maduro, diciendo: "Realmente nos está yendo bien con Irán".
"Irán no está feliz en este momento", dijo.
Pero en su largo discurso, dedicó más tiempo a abordar temas que repite durante sus mítines políticos, presumiendo —y a veces exagerando— los logros de su administración. También divagó arremetiendo contra el uso de molinos de viento en Reino Unido, cuestionó el hecho de tener catapultas de vapor en los barcos estadounidenses y habló de la Batalla de Gettysburg.
"Qué guerra fue esa, cuando lees sobre ella", dijo el presidente refiriéndose a la Guerra Civil estadounidense.
Trump sugiere que había acumulado frustraciones sobre las catapultas
Trump indicó que el petróleo de Venezuela eventualmente pagaría unas 50 veces lo que Estados Unidos gastó en derrocar a Maduro, aunque también dijo que las compañías petroleras privadas se beneficiarían más que el país. Tras una larga digresión sobre el uso de imanes para mejorar las catapultas en los buques, Trump finalmente dijo: "Espero no estar aburriendo a nadie".
"Lo estoy sacando todo ahora", añadió. "Toda la ira que tengo cuando oigo hablar de catapultas eléctricas que no funcionan".
Más tarde, aconsejó: "Les diré cómo ganar dinero: hagan imanes". En otro momento, declaró: "Veo más tractores que cualquier ser humano en la Tierra".
La reunión en el Colegio de Guerra del Ejército en Carlisle, Pensilvania, está organizada por el senador republicano David McCormick. También ha contado con el secretario de Defensa, Pete Hegseth, el general Dan Caine, presidente del Estado Mayor Conjunto, el secretario del Ejército, Dan Driscoll, el director de la CIA, John Ratcliffe, y Mike Waltz, embajador de Estados Unidos ante las Naciones Unidas.
Entre los asistentes a la cumbre figuran el director ejecutivo de JPMorgan, Jamie Dimon, el presidente de Blackstone, Jon Gray, el director ejecutivo de Lockheed Martin, Jim Taiclet, la directora ejecutiva de General Dynamics, Phebe Novakovic, el director ejecutivo de Boeing, Kelly Ortberg, el director de SpaceX, Antonio Gracias, y el director de tecnología de análisis de la firma de inteligencia artificial Palantir, Shyam Sankar.
"Estoy en un mundo donde estrecho la mano de celebridades del mundo empresarial, en su mayoría", dijo Trump
Otra parada presidencial en Pensilvania
Trump ha sido un visitante frecuente del estado indeciso de Pensilvania, y ha acudido al estado clave siete veces durante su segundo mandato, incluso el mes pasado, cuando visitó una fábrica de camiones Mack en Macungie, a las afueras de Allentown.
Trump ganó Pensilvania en 2016 y 2024, y McCormick no se presenta a la reelección en este ciclo, pero los republicanos están preocupados por la guerra y el alto costo de vida, así como por los bajos índices de aprobación del mandatario, mientras buscan mantener el control del Congreso durante las elecciones legislativas de mitad de mandato de noviembre.
Sin embargo, como hace con frecuencia, Trump se quejó el miércoles de que la asequibilidad y el aumento del costo de vida que preocupan cada vez más a los votantes son problemas inventados. En su lugar, el mandatario mencionó que uno de sus amigos, a quien no nombró, había comprado un avión privado solo por los beneficios fiscales.
"Jamie puede expandir su banco", dijo Trump refiriéndose a Dimon, de JPMorgan, y "deducir eso en un año".
Trump habló en una reunión similar organizada por McCormick el año pasado en Pittsburgh, que buscaba convertir a la ciudad en un punto neurálgico para el avance en tecnología energética y robótica. Entonces, el senador anunció 90.000 millones de dólares en inversiones en esos sectores en todo Pensilvania.
Antes de la llegada de Trump, ZeroEyes, compañía líder de detección de amenazas con sede en Conshohocken, a las afueras de Filadelfia, anunció una inversión planificada de 10 millones de dólares en investigación y desarrollo de inteligencia artificial y aprendizaje automático.
Gecko Robotics, con sede en Pittsburgh, afirma que planea abrir una nueva fábrica de 930 metros cuadrados (10.000 pies cuadrados), diseñada para impulsar la integración de la robótica en los procesos de fabricación de defensa y ampliar la base industrial-militar del país.
Escasez de Tomahawks y Patriots podría tardar años en compensarse
En la aparición de Trump, no se mencionó un análisis publicado en mayo, en el que se concluyó que los contratistas militares necesitarán al menos tres años para reponer las reservas de misiles Tomahawk, que se utilizan para atacar objetivos en lo profundo del territorio enemigo, así como de interceptores Patriot y THAAD, que defienden contra misiles y drones entrantes.
Las existencias han disminuido a medida que Estados Unidos ha lanzado repetidamente ataques contra Irán, lo que genera temores de que las fuerzas estadounidenses se queden sin recursos en un posible conflicto futuro con China.
Trump también prometió recientemente otorgar a Ucrania una licencia para producir sistemas de defensa aérea Patriot, lo que podría ser un avance importante en su guerra con Rusia, aunque la verdadera fabricación probablemente llevará años.
El presidente republicano ha buscado aumentar el arsenal con una propuesta histórica de presupuesto de defensa de 1,5 billones de dólares para 2027. Pero un paquete que autorice esos niveles de gasto está estancado en el Congreso e, incluso si finalmente avanza, aún requerirá mucho tiempo ampliar las capacidades de producción a fin de dar cabida a esos sistemas de armas.
Jake Loosararian, cofundador y director ejecutivo de Gecko Robotics, manifestó que las empresas de defensa de Estados Unidos "tienen que potenciar al máximo las cadenas de suministro" para reducir el tiempo de convertir la nueva tecnología en una producción generalizada.
"El presidente Trump entiende de manera única la importancia de un impacto pragmático hoy", dijo Loosararian. "También entiende cosas grandes y hermosas para mañana".