Madrid, España.- Por primera vez en semanas, la doctora Mónica Rodríguez tiene tiempo para descansar. Pero incluso mientras disfruta de los juegos de cartas y los trucos de magia en la base de su equipo de ambulancia en Madrid, esta médico de emergencias no baja la guardia.
Están recuperando el aliento antes de la próxima llamada urgente, esté relacionada con el coronavirus o no.
Tras ayudar a frenar una de las curvas de contagio más pronunciadas de Europa en la pandemia, los exhaustos trabajadores de ambulancia de Madrid temen que un rebrote de las infecciones pueda significar otro periodo de actividad frenética para los que trabajan en primera línea.
“Tememos el repunte”, añadió mientras España daba los primeros pasos para abandonar el confinamiento de siete semanas, con cerca de 27.000 decesos por coronavirus reportados. “Desgraciadamente la población no es consciente o no tiene esa visión real de lo que ocurre, con lo cual no toma las medidas de precaución”.
En la segunda mitad de marzo, cuando el COVID-19, la enfermedad causada por el coronavirus, golpeaba con fuerza el país, las ambulancias del servicio de urgencias del SUMMA trasladaron a más de 8.000 pacientes con síntomas de la dolencia a y entre hospitales. Las llamadas a los teléfonos de emergencias del servicio llegaron a superar hasta en tres veces el flujo habitual diario.
A las 20:00, cuando los españoles salen a sus ventanas y balcones para aplaudir en honor a los sanitarios, un miembro del equipo se ausenta discretamente y regresa con los ojos rojos.