Buenos Aires, Arg.- Las conversaciones entre Estados Unidos y otros países del G20 para consensuar un documento final giraban en torno a los delicados asuntos del comercio y la sustentabilidad climática, mientras varios conflictos bilaterales acaparaban la atención en la cita internacional.
Argentina, país anfitrión de la cumbre del viernes y sábado que reúne a los presidentes de potencias como Estados Unidos, Gran Bretaña, Rusia y China y varias naciones en vías de desarrollo busca alcanzar un consenso sobre el mercado de trabajo, la infraestructura para el desarrollo, un futuro alimentario sostenible y la lucha contra el cambio climático.
Sin embargo, la que promete ser la cumbre del G20 más ríspida de los últimos años transcurrirá en su mayor parte en reuniones bilaterales y multilaterales en las que se abordarán los puntos más calientes de la agenda global como la creciente tensión entre Rusia y Ucrania, el asesinato del periodista saudita Jamal Khashoggi y la guerra comercial entre Estados Unidos y China.
Como anfitrión, el mandatario argentino, Mauricio Macri, será árbitro en ese complejo escenario que transcurre en medio de protestas de organizaciones de izquierda.
Al abrir la cita, Macri reconoció la existencia de cuestionamientos a los mecanismos multilaterales y “tensiones entre países”. “Espero que estos días pongamos las bases para los consensos de los próximos 10 años”, urgió.
“La solución es dialogar, dialogar y dialogar. Esa es la forma de empujar los límites de lo posible, entendiendo que cada país tiene sus preferencias, valores e intereses, pero todos coincidimos en algo, en que queremos promover el desarrollo sostenible”, remarcó.
Las miradas están puestas en el príncipe saudí Mohammed bin Salman, señalado como autor intelectual del asesinato en octubre del columnista del Washington Post, Jamal Khashoggi, en el consulado saudí en Estambul.
Algunos líderes procuraron no acercarse al príncipe, que en la foto de familia quedó alejado del resto. La nota la dio el ruso Vladimir Putin quien chocó sus manos al saludarlo poco antes de que se iniciara el encuentro mientras ambos se reían.
Por su parte, Trump -quien había decidido no marginar al hombre fuerte saudita en nombre de los intereses económicos de ambos países- no se acercó.