CARACAS.- Un mes después de los dos devastadores terremotos que azotaron Venezuela el 24 de junio, familiares aún excavan en busca de sus seres queridos bajos los escombros, mientras la incertidumbre reina entre muchos ante las dificultades para comenzar la reparación de sus hogares.
Las excavaciones a las que se suman voluntarios tienen lugar en edificaciones derrumbadas de forma parcial o total, donde aún los escombros no han sido removidos con maquinaria pesada.
La posibilidad de localizar a alguien con vida parece ya casi imposible y la mayoría de los rescatistas internacionales se fueron del país.
Muchos aseguran que, tal como no recibieron ayuda del gobierno para rescatar a los sobrevivientes justo después de los sismos, ahora tampoco cuentan con el apoyo necesario para desenterrar a sus muertos. El gobierno niega rotundamente esos señalamientos.
Por otro lado, la reconstrucción es un reto financiero para la mayoría de las familias afectadas, cuyos ingresos ya eran deficitarios antes de los dos sismos sucesivos de magnitud 7,2 y 7,5 ocurridos a lo largo de la cordillera de la costa norte de Venezuela.
“Estamos agradecidos de estar vivos, de tener todavía dónde vivir”, dijo a The Associated Press Rafael Quintero. Pero la falta de certeza sobre “lo que ocurrirá en el futuro” profundiza las dudas de este administrador de 36 años.