Tomatina tiñe otra vez de rojo a Buñol

Buñol, Esp.- Miles de juerguistas se dieron cita el miércoles en Buñol para la batalla anual de comida de La Tomatina, y tiñeron de rojo este pequeño pueblo del este de España con hasta 165 toneladas de tomates.

Camiones cargados de frutos avanzaban lentamente entre la multitud mientras quienes iban arriba arrojaban tomates a los fiesteros, que a su vez se los lanzaban unos a otros. Sus camisetas pronto se tornaron rosas y rojas mientras por los altavoces blancos sonaban canciones populares a todo volumen. En un momento dado, la policía pareció usar gas pimienta para dispersar a una multitud, pero el ambiente festivo se reanudó rápidamente.

La caótica refriega dura más de una hora y tiene lugar en las calles del pueblo, donde los edificios se cubren con lonas en la víspera. Los orígenes de la fiesta, que se celebra el último miércoles de agosto, se remontan a una pelea de comida en 1945.

La Tomatina se convirtió en una tradición anual antes de que el dictador Francisco Franco la prohibiera en la década de 1950. La atención de las televisoras en los años 80 ayudó a convertir el festival en un evento a nivel nacional y, con el tiempo, en un atractivo internacional.

Se esperaba que más de 20,000 personas participaran este año en la batalla. Alrededor del 40% de los participantes de los últimos tres años son turistas extranjeros.