CARACAS.- Tras una noche de choques entre manifestantes y los cuerpos de seguridad, y en medio de un apagón a nivel nacional que suma más de 72 horas en muchas regiones, la capital venezolana amaneció el domingo con restos quemados de barricadas improvisadas en las principales avenidas.
Los pobladores intentan abastecerse de agua y alimentos realizando largos recorridos por la ciudad, esperanzados en encontrar algún comercio abierto. Varios hospitales han atendido a sus pacientes con la ayuda de generadores, pero algunos han tenido que operar sin luz.
Venezuela enfrenta el peor apagón de su historia desde el jueves en la tarde, que el presidente venezolano Nicolás Maduro atribuye a cinco ataques eléctricos, cibernéticos y “electromagnéticos” supuestamente orquestados por Estados Unidos.
El apagón afectó el complejo hidroeléctrico del Guri, que genera más del 60% de la electricidad que se consume en Venezuela.
El gobernante Maduro denunció que se trató de un “ataque” que busca bloquear la recuperación de la energía en todo el país para desestabilizar su gobierno y justificar su derrocamiento.
Se implementó un plan de contingencia para garantizar el funcionamiento de las plantas eléctricas en los centros hospitalarios del país, informó el ministro de Salud, Carlos Alvarado.
En declaraciones difundidas por la televisión estatal, Alvarado indicó que a nivel nacional “más del 90% de nuestras plantas eléctricas arrancaron, por esta razón no tuvimos consecuencias mayores” en las unidades de terapia intensiva y de diálisis, entre otras áreas críticas de los hospitales.
Sin embargo, los adversarios del gobierno venezolano reportan al menos 17 fallecidos relacionados con el corte de energía.
El líder opositor Juan Guaidó indicó que debido al apagón, en los hospitales hay “diecisiete muertos confirmados, 15 de ellos en Maturín”, capital del estado oriental de Monagas.
Guaidó resaltó que podrían ser muchos más los fallecidos, de acuerdo con informes extraoficiales, y dijo que es muy difícil evaluar el impacto de los cortes de energía en los enfermos debido a la opacidad informativa que caracteriza al gobierno.
“La cifra es muy imprecisa en este momento”, acotó Guaidó, citando los obstáculos contra legisladores, activistas de derechos humanos y equipos periodísticos que tratan de recopilar información en los hospitales.