No está claro, sin embargo, hasta qué punto la comunidad internacional está dispuesta a colaborar. Los donantes afirman que, si bien ha habido algunos progresos en la reconstrucción desde la guerra del 2014, la burocracia israelí y las medidas de seguridad frenan todo. El bloqueo israelí de Gaza, por otro lado, complica las perspectivas de desarrollar su economía.
La situación de Gaza, una delgada faja de tierra entre Israel y Egipto, se ha deteriorado desde que Hamas asumió su control en el 2007.
La última guerra, la del 2014, fue particularmente devastadora. Se destruyeron casi 20.000 viviendas y otras 150.000 resultaron dañadas, según las Naciones Unidas. También hubo destrozos en hospitales y escuelas.