Kalamata, Grecia.- Kassem Abu Zeed tomó el primer vuelo de Alemania a Grecia después de enterarse de que su esposa y su cuñado estaban a bordo de un barco de arrastre atestado de migrantes que naufragó en el mar Mediterráneo.
Mientras los barcos de rescate salían en busca de cientos de personas desaparecidas en la tragedia, los familiares de los migrantes se reunieron en el puerto de Kalamata, sur de Grecia, en busca de sus seres queridos.
“La última vez que hablamos fue hace ocho días y ella me dijo que se estaba preparando para abordar”, dijo Abu Zeed a The Associated Press. “Le pagó 5.000 dólares” a los traficantes. “Y ya todos sabemos lo que pasó”.
Las autoridades griegas han sido criticadas por no actuar para rescatar a los pasajeros del bote abarrotado, a pesar de que un barco de la guardia costera lo escoltó durante horas y su tripulación observó impotente cómo se hundía en minutos. Las autoridades griegas argumentaron que los migrantes rechazaron repetidamente la asistencia e insistieron en continuar hacia Italia, pero los expertos legales aseveran que eso no es excusa.
En otros acontecimientos, nueve sobrevivientes fueron arrestados bajo sospecha de pertenecer a la red de traficantes de personas que organizó el viaje.