Brasil.- Un grupo de indígenas Tembé, armados con arcos y escopetas, llega en motocicletas a una puerta de madera que bloquea el acceso a sus pueblos en la Amazonía brasileña. Uno de ellos quita el candado y desliza la cadena que ayuda a mantener cerrada la puerta.
“Está invitado”, afirma Regis Tufo Moreira Tembé, de 33 años, a un visitante. “Lo que estamos haciendo es por todos y por nuestro bien”. La puerta rara vez se ha abierto desde marzo, lo que ayuda a explicar por qué los Tembé han pasado seis meses sin una sola infección confirmada de coronavirus. Para celebrar ese hito, invitaron a un fotógrafo de The Associated Press a observar su festival.
Los Tembé son un brazo de la etnia Tenetehara, ubicados en el territorio indígena de Alto Río Guamá, en el extremo occidental del estado de Pará. El virus se ha infiltrado en las tierras de decenas de grupos indígenas después de que sus miembros fueron a ciudades cercanas para vender, comprar alimentos básicos y cobrar los pagos de asistencia social de emergencia del gobierno.
Los cientos de Tembé de las aldeas de Cajueiro, Tekohaw y Canindé cerraron sus puertas y permitieron salir a las personas sólo en casos de emergencia, mientras que restringieron el ingreso a los agentes de la agencia federal de atención médica indígena, SESAI. Ahora, después de que el número de casos diarios de COVID-19 y muertes en Pará finalmente se redujo, los Tembé han comenzado a creer que saldrán ilesos de la pandemia.