China decretó aranceles sobre productos estadounidenses en respuesta a las medidas de Trump / Foto: Archivo
WASHINGTON (AP) — El gobierno de Donald Trump anunció el martes que pagará miles de millones de dólares a agricultores que se vean afectados por los aranceles que el mismo Trump ha impuesto, en medio de numerosas disputas comerciales con otros países.
El Departamento de Agricultura informó de la asistencia directa y otra ayuda temporal a granjeros, justo cuando Trump hablaba en la convención nacional de Veteranos de Guerras Extranjeras en Kansas City, en el centro de las regiones agrarias del país.
El martes, Trump declaró que “¡Los aranceles son lo mejor!” y amenazó con imponer más penalizaciones a socios comerciales en momentos en que se prepara para negociaciones con funcionarios europeos en la Casa Blanca.
El gobierno de Trump ha impuesto aranceles sobre 34 mil millones de dólares en productos chinos en una disputa con Beijing sobre las políticas chinas en alta tecnología. China en respuesta decretó sus propios aranceles sobre productos estadounidenses como soya y carne de cerdo, lo que afecta a granjeros en una región que apoyó a Trump en su campaña presidencial del 2016.
Trump ha amenazado además con aranceles a hasta 500 mil millones de productos de China, un paso que escalaría significativamente la disputa comercial entre las mayores economías del mundo.
Antes de partir a Kansas City, Trump dijo en Twitter que los socios comerciales estadounidenses necesitan negociar “un acuerdo justo o son castigados con Aranceles. Así de sencillo”.
El presidente estadounidense ha adoptado una postura recalcitrante en negociaciones con China, Canadá y la Unión Europea, para renegociar acuerdos que él dice han minado el sector manufacturero del país y causado pérdidas de empleos en décadas recientes.
La imposición de aranceles a las importaciones ha sido la táctica favorita de Trump, pero los socios comerciales de Estados Unidos han respondido de manera similar, lo que ha creado riesgos para la economía.
Trump ha impuesto aranceles al acero y el aluminio, con el argumento de que las importaciones de esos metales son una amenaza a la seguridad nacional estadounidense, un argumento que aliados como la UE y Canadá rechazan. Ha amenazado además con aranceles de 25% sobre automóviles y piezas.