En el que ha sido el intento más violento por descarrilar un resultado electoral adverso a Donald Trump, una turba azuzada por el presidente irrumpió y tomó durante varias horas el Capitolio en Washington, buscando interrumpir la sesión en la que los congresistas estadounidenses certificarían el triunfo del demócrata Jon Biden. En el zafarrancho, una mujer resultó muerta de un disparo.
Sin embargo, el amago violento resultó infructuoso, debido a que los legisladores reanudaron la sesión y procedieron a realizar la votación, en un largo proceso que, al cierre de la edición, no ha concluido.
Por la mañana, Donald Trump encabezó un airado mitin en Washington en donde dijo a miles de seguidores que nunca reconocería la victoria de Joe Biden e insistiendo en que hubo fraude electoral. Luego, invitó a sus seguidores a “caminar” hasta el Congreso para que “apoyaran” a los legisladores republicanos para que votaran contra la certificación.
Una vez ahí, centenares de personas sobrepasaron las vallas policiacas e irrumpieron en el recinto legislativo. El vicepresidente Mike Pence, presente en la sesión, fue evacuado. Los legisladores, por su parte, suspendieron la sesión y dejaron el edificio.
Guardias y policías intentaron detenerlos, lo que desató algunos connatos de violencia. En el más grave de ellos, agentes dispararon a una mujer, que murió varias horas después.
La invasión desató un estado de alerta que escaló hasta la declaratoria de una emergencia pública en la capital estadounidense, que se prolongará hasta el 20 de enero, cuando se tiene previsto que Biden tome posesión.
La irrupción indignó a buena parte de los actores políticos de Estados Unidos, incluso a militantes republicanos. “Nuestra democracia está bajo un asalto sin precedentes” sentenció Joe Biden al hablar del episodio.
Tras varias horas de ocupación, los inconformes fueron desalojados y por la noche, la votación reinició.