Washington.- En contradicción con su propio secretario de Estado y otros altos funcionarios, el presidente Donald Trump sugirió el sábado sin evidencias que China —y no Rusia— podría estar detrás del reciente ciberataque masivo contra Estados Unidos y trató de minimizar su impacto.
En sus primeros comentarios sobre la intrusión, Trump se burló del enfoque en el Kremlin y restó importancia al ataque, días después que la agencia de ciberseguridad de Estados Unidos advirtió que representa un riesgo “grave” para el gobierno y las redes privadas.
“El Cyber Hack es mucho mayor en los medios de las noticias falsas que en la realidad. Me han informado completamente y todo está bien bajo control”, tuiteó Trump. También afirmó sin fundamentos que los medios están “petrificados” al “discutir la posibilidad de que pueda ser China (¡puede que sea!)”.
Sin embargo, no hay evidencia alguna que sugiera que ese sea el caso. El secretario de Estado Mike Pompeo dijo el pasado viernes por la noche que estaba “bastante clara” la autoría rusa del ciberataque más grave contra Estados Unidos del que se tenga conocimiento.
“Todavía estamos desentrañando exactamente de qué se trata y estoy seguro de que una parte seguirá siendo secreta”, dijo Pompeo en una entrevista radial el viernes por la noche con el conductor Mark Levin.
“Baste decir que se realizó un esfuerzo importante para usar un software de terceros para introducir códigos en sistemas del gobierno de Estados Unidos y ahora parece que también en sistemas de empresas y privadas y empresas y gobiernos de todo el mundo. Fue un esfuerzo muy significativo y creo que ahora podemos decir bastante claramente que fueron los rusos los que se embarcaron en esta actividad”, agregó.
Lo extraordinario de este hackeo es su magnitud: entre marzo y junio 18.000 entidades fueron infectadas con un código malicioso que ingresó a través de un popular software de administración de redes de la empresa SolarWinds, con sede en Austin.
No está claro qué buscaban los piratas, pero los expertos dicen que podría tratarse de secretos nucleares, planos de armas, investigaciones sobre la vacuna contra covid-19 e información sobre líderes del gobierno y la industria.