El memorando de la nueva política fue enviado por la Oficina de Inmigración y Aduanas (ICE) al Congreso, en lo que representa un cambio respecto a las directrices de la administración Obama que se inclinaba a liberar a las mujeres salvo en casos de circunstancias extremas.
La política deja en claro, sin embargo, que el ICE no detendrá a todas las embarazadas, sino que se hará bajo una evaluación de caso por caso.
Bajo la nueva política, el ICE retendrá sólo a aquellas mujeres cuya detención sea necesaria para llevar a cabo su deportación, o porque sean consideradas en riesgo de fuga o un peligro para la comunidad.
ICE buscará además liberar a las mujeres embarazadas en su tercer trimestre de embarazo y hará un esfuerzo para que los centros de detención migratoria ofrezcan los servicios que requieren las mujeres y padres de familia.