JERSÓN, Ucrania.- Horas después de que Rusia invadiera Ucrania en febrero, personal de salud de un hospital infantil en el sur empezó a planear secretamente cómo salvar a los bebés.
Se sospechaba que los rusos se apoderarían de los niños huérfanos y los enviarían a Rusia, por lo que el personal del hospital infantil regional en la ciudad de Jersón comenzó a falsificar los historiales médicos de los huérfanos con el fin de aparentar que estaban demasiado enfermos para ser transportados.
“Deliberadamente escribimos información falsa de que los niños estaban enfermos y no podían ser transportados”, dijo la doctora Olga Pilyarska, jefa de terapia intensiva. “Nos daba miedo que (los rusos) se enteraran (de la verdad)... (pero) decidimos que salvaríamos a los niños a cualquier costo”.
A lo largo de la guerra los rusos han sido acusados de deportar a niños ucranianos a Rusia o a territorios controlados por los rusos para criarlos como si fueran suyos. Al menos 1.000 niños fueron tomados de escuelas y orfanatos en la región de Jersón durante los ocho meses que Rusia ocupó el área, dicen autoridades locales. Aún se desconoce su paradero.
Pero los residentes hacen notar que aún más niños habrían desaparecido si no hubiera sido por algunas personas de la comunidad que arriesgaron sus vidas para ocultar a la mayor cantidad de niños que pudieron.
En el hospital en Jersón, el personal inventó enfermedades para 11 bebés abandonados bajo su cuidado, de forma que no tuvieran que entregarlos al orfanato, donde sabían que les darían documentos rusos y podrían llevárselos. Un bebé tenía “sangrado pulmonar”, otro “convulsiones incontrolables” y otro requería “respiración artificial”, dijo Pilyarska sobre los registros falsificados.