Un festival como el WorldPride de Sídney "puede salvar vidas"

El festival WorldPride 2023 , que se celebra estos días en Sídney, tiene el poder de "salvar vidas" porque ayuda a derribar prejuicios contra la comunidad LGTBIQ+ y a reforzar el sentido de pertenencia a una sociedad diversa y tolerante, sostiene en una entrevista con Efe, Anna Brown, activista y directora ejecutiva de la ONG Equality Australia.

"Festivales como éste no solo cambian vidas, sino que realmente las salvan", reflexionó Brown, quien copresidió la campaña en favor del matrimonio entre personas del mismo sexo en Australia, un reconocimiento que se hizo realidad en 2017 tras un referendo en el que más del 61 % se posicionó por su legalización.

El WorldPride, que comenzó a celebrarse en Roma en el 2000 y ha pasado por ciudades como Madrid (2017) y Nueva York (2019), aterrizó este año en Australia, que ocupa el décimo primer lugar en el "ranking" de la organización estadounidense World Population Review, de mayor aceptación LGTBIQ+, una lista que tiene a la cabeza a Islandia y a España en la sexta posición.

Alrededor de medio millón de personas, incluyendo unos 80.000 visitantes del resto del país y del extranjero, se calcula que acudirán a los más de 300 eventos del WorldPride, entre ellos un concierto con la cantante australiana e icono gay Kylie Minogue este viernes, el desfile estelar de Mardi Gras mañana y una marcha multitudinaria por el Puente de Sídney el 5 de marzo, día de su clausura.

El WordPride- con sus colores del arcoiris, sus debates y sus "drag queens" - supone "un momento increíble" para "celebrar y compartir la belleza y la diversidad de lo que somos con el resto de Australia y del mundo y de asegurarnos de que continúe el viaje hacia la igualdad y el reconocimiento de la gente LGTBIQ+", precisó Brown.

EL LASTRE DE LAS TERAPIAS DE CONVERSIÓN SEXUAL

El camino para tener el pleno reconocimiento de los derechos de los LGTBIQ+ en Australia - un país que criminalizaba la homosexualidad hasta mediados de los años ochenta del siglo pasado- sigue siendo cuesta arriba, a pesar de medidas como la legalización del matrimonio igualitario y la adopción por parte parejas homosexuales, entre otras.

Una de las tareas más urgentes que tiene Australia es la prohibición de las terapias de conversión sexual, que se popularizaron en el país en los setenta y que está en auge entre ciertos grupos cristianos que los practican en secreto especialmente en la región de Nueva Gales del Sur, cuya capital, Sídney, es la sede del WorldPride.

"Necesitamos asegurarnos de que cada persona en Australia sea protegida de estas prácticas que son muy dañinas y que le dicen a la gente LGTBIQ+ que necesitan cambiar porque están fallados o padecen de desórdenes", recalcó Brown, una de las autoras del informe sobre estas pseudoterapias "Previniendo el daño, promoviendo justicia" publicado en 2018.

Otras de las tareas pendientes que tiene Australia es la eliminación de cualquier vestigio legal de discriminación contra la comunicad LGTBIQ+ en Australia, un país en el que -según el censo de 2021-un 44 por ciento es cristiano, y en donde las escuelas religiosas tienen exenciones para aplicar políticas discriminatorias contra sus alumnos y profesores.

Asimismo, Brown señaló que en algunas regiones de Australia existen leyes que "impiden a las personas transexuales acceder a documentos de identidad que reflejen quiénes son sin procedimientos intrusivos como la cirugía" ni a las personas intersexuales, que incluyen a las hermafroditas, quienes "no están protegidas de procedimientos médicos innecesarios".

Todas estas tareas pendientes retrasan la inclusión y el respeto de las comunidades LGTBIQ+ en Australia a todo nivel, desde la familia que impulsa a los jóvenes a abandonar sus hogares causándoles problemas de salud mental que van desde la ansiedad hasta las tendencias suicidas, así como indigencia, hasta los ámbitos laborales y sociales.

Muchos de los servicios a los que van a parar los jóvenes que afrontan problemas con su sexualidad o identidad de género en Australia son organizaciones religiosas, en donde potencialmente pueden ser discriminados, precisó Brown, al insistir en que "aún hay mucho trabajo por hacer para crear conciencia".