Madrid, Esp.- En medio del entusiasmo, patinetes, triciclos y carritos de bebé volvieron este domingo a las calles de los pueblos y ciudades españolas tras 43 días en los que la pandemia de coronavirus había enclaustrado a los niños en sus hogares para “desesperación” suya y de muchos de sus padres.
“No sé quién tenía más ganas de esto, si ellos o yo”, reconocieron muchos de los viandantes consultados por Efe que aprovecharon para pasear con sus hijos en la primera jornada de permiso concedida por el Gobierno desde que el pasado 14 de marzo decretara el estado de alarma, y con ello el confinamiento de la población.
Es el caso del pequeño Simón, de 2 años, quien según su madre, Carolina, aguardaba desde primera hora de la mañana el momento de salir, impaciente junto a la puerta de su casa con las zapatillas puestas y sin haberse quitado siquiera el pijama.
Siempre bajo la atenta mira de sus padres, desde las nueve de la mañana se fueron llenando los espacios públicos con sus risas, saltos y carreras, que podrán disfrutar durante una hora hasta las nueve de la noche.
Los paseos marítimos y playas también se llenaron este domingo de padres o madres con niños, que caminaban por las zonas ajardinadas y correteaban por la misma arena, pero sin bañarse y sin entrar en los espacios recreativos infantiles, aún vedadas.
La salida de los niños es “la primera medida de alivio” del confinamiento, como reconoció el ministro de Sanidad, Salvador Illa, quien ante los nuevos datos de la pandemia en España afirmó que “estamos definitivamente doblegando la curva” de contagios.
Este domingo, por tercer día consecutivo hubo con más enfermos de coronavirus recuperados (3.024) que nuevos casos (1.729), mientras que los fallecidos bajaron hasta 288, 90 menos que ayer, según datos oficiales.
“Se han quedado boquiabiertos con las fuentes, como si no las hubiesen visto nunca. Me decían: ‘¡Mira, mamá, una flor!’”, relató otra de las consultadas.
Los niños disfrutaron de su primer día al aire libre, ya fuese a orillas del río Urumea, una de las zonas más concurridas de San Sebastián, o por la playa y el paseo de San Lorenzo, en Gijón, en el norte de España, donde padres y niños portaban mascarillas y guantes, pero también paraguas y ropa de abrigo.