Beijing, China.- Los gobernantes de Rusia y China se reunieron en Beijing horas antes de la inauguración de los Juegos Olímpicos de Invierno y respondieron a las presiones de Estados Unidos, al declarar su oposición a la expansión de la OTAN y afirmar que la isla de Taiwán es parte de China.
Los dos dirigentes buscan proyectarse como contrapeso al bloque encabezado por Washington y Beijing muestra un apoyo creciente a Moscú en su disputa con Ucrania, que amenaza con convertirse en un conflicto armado.
Contra las críticas de Washington a sus políticas interiores y exteriores, el mandatario ruso Vladimir Putin y el chino Xi Jinping emitieron un comunicado conjunto en el que destacaron la “injerencia en los asuntos internos” de otros Estados.
“Algunas fuerzas que representan una minoría en la escena mundial siguen promoviendo enfoques unilaterales a la solución de problemas internacionales y recurren a las medidas militares”, dice el comunicado en una referencia velada a EU y sus aliados.
China y Rusia se comprometen a “profundizar la cooperación estratégica mutua”, dijo Xi a Putin, de acuerdo con la agencia noticiosa oficial china Xinhua. “Esta es una decisión estratégica que tiene una amplia influencia sobre China, Rusia y el mundo”.
Putin es el invitado de mayor resonancia en los juegos tras la decisión de EU, Gran Bretaña y otros de no enviar funcionarios en protesta por los abusos a los derechos humanos en China y su manera de tratar a los musulmanes uigures y otras minorías.
Putin elogió las relaciones estrechas “sin precedentes” con China en declaraciones reproducidas por la televisión rusa.
Las relaciones “se desarrollan de manera progresiva con un espíritu de amistad y asociación estratégica”, dijo Putin.