Mtro. Juan Carlos Rosas Cabrera, Coordinador General del CNS; LME Ma. Fernanda Escamilla Jaspersen, Marketing del CNS y Leslie Danae González Domínguez, CNS.
Hace veinte años, el Instituto Potosino de Investigación Científica y Tecnológica (IPICYT) impulsó en San Luis Potosí un proyecto visionario enfocado originalmente en apoyar a sus propios investigadores y a la comunidad científica. Con el paso de los años, esa iniciativa evolucionó hasta convertirse en uno de los centros de datos más importantes de México. Hoy el crecimiento del CNS refleja una visión institucional que apostó desde sus inicios por el desarrollo de capacidades tecnológicas propias y por la construcción de infraestructura estratégica.
La evolución del CNS forma parte de la historia del supercómputo en México. Desde la incorporación de sistemas de alto rendimiento en universidades y centros de investigación durante la década de los noventa, el país ha fortalecido su experiencia en esta área de forma gradual. El CNS vino a sumar un modelo que permitió consolidar un modelo que combina supercómputo, servicios TIC, la operación de un centro de datos con estándares internacionales y un compromiso con la formación de talento. El desarrollo del centro ha sido respaldado por la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (SECIHTI), antes CONACYT, al nombrarlo oficialmente como Laboratorio Nacional en 2006. A esto se suman las directrices de la Coordinación de Estrategia Digital Nacional (CEDN), que reconocen al CNS como un elemento clave para el fortalecimiento tecnológico del país.
En el acelerado mundo del procesamiento de datos, el supercómputo y ahora la Inteligencia Artificial (IA), veinte años equivalen a varias generaciones tecnológicas. A partir de 2020, la creciente demanda y competitividad en los servicios digitales confiables transformaron el proyecto inicial en un centro que hoy opera con estándares internacionales certificados, como el nivel III de ICREA. Esta certificación garantiza su funcionamiento continuo con eficiencia energética, alta disponibilidad y redundancia ante contingencias, y además respalda la confianza que instituciones públicas y privadas depositan en el CNS.
Particularmente en los últimos años, la acelerada adopción de tecnologías digitales ha generado nuevas necesidades relacionadas con almacenamiento masivo de información, la conectividad, el análisis avanzado de datos y la automatización de procesos. Frente a este escenario, el CNS ha demostrado que en México es posible desarrollar, operar y mantener plataformas críticas con talento especializado propio y bajo estándares internacionales.
El Centro se distingue por su vocación pública como infraestructura nacional abierta para ofrecer soluciones y servicios en tecnologías de la información y comunicaciones (TIC) a la Administración Pública Federal (APF), instituciones educativas (IE) e iniciativa privada (IP). A esta vocación se suma un pilar fundamental: la formación de talento humano especializado en niveles técnico y de posgrado, avalada por certificaciones de la industria. Este capital humano asegura la operación, mantenimiento, innovación y desarrollo tecnológico de servicios como el supercómputo, servicios para la academia y la generación de recursos propios, una estrategia que hoy convierte al CNS en uno de los pocos centros públicos con sustentabilidad económica.
¿Qué implica que el Centro Nacional de Supercómputo sea nombrado Laboratorio Nacional por la SECIHTI? Esta distinción lo reconoce como parte de un sistema multidisciplinario e interinstitucional cuyo propósito es incidir en la generación de conocimiento de frontera, el desarrollo tecnológico y la innovación. Este reconocimiento implica un compromiso con la transparencia y atención a las necesidades de la sociedad.
A lo largo de sus veinte años, las contribuciones del CNS han sido diversas. En el ámbito académico, ha permitido la formación de especialistas a nivel posgrado y que proyectos de investigación nacionales e internacionales, en diversas líneas del conocimiento, ejecuten simulaciones utilizando los recursos de supercómputo del CNS. Desde modelos de predicción de tormentas y sequías hasta simulaciones moleculares para el diseño de nuevos fármacos y vacunas, el centro se ha convertido en un soporte fundamental para la generación de conocimiento científico nacional. También implementa soluciones tecnológicas para la academia, como plataformas de educación a distancia, aplicaciones web y bases de datos. Como centro de datos, el CNS atiende las necesidades derivadas de la creciente digitalización de servicios públicos de la APF, brindando un entorno seguro para el resguardo y procesamiento de grandes volúmenes de información. En este contexto, el CNS administra aplicaciones y servicios digitales que dan soporte a más de 30 millones de mexicanos al realizar trámites, consultar servicios públicos o acceder a plataformas gubernamentales. En iniciativas de carácter social y bajo los principios de soberanía de datos e independencia tecnológica, el CNS facilita el manejo de información para programas orientados al bienestar de la población, contribuyendo a que México fortalezca su autonomía tecnológica.
Uno de los proyectos más notables y recientes que refleja la vocación del CNS como Laboratorio Nacional y su compromiso con la formación de talento humano son las Escuelas Nacionales de Supercómputo, reconocidas por la SECIHTI como un esfuerzo para profesionalizar a nuevas generaciones de especialistas. Estas escuelas se enfocan en problemáticas reales: el monitoreo de fenómenos naturales asociados al cambio climático, el diseño computacional de metodologías para remover contaminantes del agua, la optimización de procesos industriales y la biomedicina computacional. Las y los jóvenes que participan en estas escuelas adquieren habilidades prácticas en entornos reales de supercómputo, aprenden a operar y administrar los sistemas, lo que les permite abordar proyectos que transformen positivamente a la sociedad y que respondan a los desafíos tecnológicos presentes y futuros. Esta apuesta por la formación de talento joven constituye uno de los legados más valiosos del Centro en su vigésimo aniversario.
El crecimiento del CNS también ha implicado enfrentar desafíos relacionados con procesos administrativos, actualización tecnológica, consumo energético y adaptación a nuevas necesidades. Por ello, el CNS ha apostado por actualizar sus capacidades técnicas, fortalecer la colaboración interinstitucional y ampliar su portafolio de servicios. En esta nueva etapa, se ha consolidado como un centro donde el procesamiento de datos es un elemento clave para el desarrollo tecnológico.
Como parte de una visión a largo plazo, se busca impulsar una red de colaboración tecnológica para ampliar capacidades de procesamiento con otros centros de datos o supercómputo del país, de forma colaborativa con la Red Mexicana de Supercómputo para el proyecto “Cluster de Clusters”. El objetivo es que instituciones de distintos estados puedan acceder a recursos de cómputo sin invertir en infraestructura propia, y también colaborar a nivel internacional para impulsar el desarrollo científico. Además, se busca profundizar en el uso de la inteligencia artificial para optimizar procesos estratégicos y generar nuevas soluciones tecnológicas, en apego a la Ley General en Materia de Humanidades, Ciencias, Tecnologías e Innovación.
A veinte años de su creación, el Centro Nacional de Supercómputo (CNS) continúa consolidándose como un activo estratégico para la investigación, la innovación y el desarrollo tecnológico del país. Desde sus inicios en el IPICYT, el CNS ha evolucionado hasta convertirse en un espacio especializado en procesamiento de datos, supercómputo y servicios tecnológicos para distintos sectores. Su crecimiento ha sido posible gracias, por un lado, a la credibilidad y confianza de instituciones de la APF y la IP que se sumaron a la iniciativa original; y por otro, a la participación de investigadores, especialistas, personal técnico, administrativo y jóvenes en formación. Cada una de estas contribuciones ha permitido que el Centro responda a las necesidades cambiantes de la sociedad y se adapte a un entorno tecnológico en constante evolución. La trayectoria del CNS en San Luis Potosí evidencia una verdad fundamental: la inversión estratégica en ciencia aplicada, supercómputo, inteligencia artificial y gestión de datos requiere un esfuerzo de largo plazo y compromiso institucional sostenido.
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