Juchitán, Oax.- El luto y el dolor dan la impresión de que se ancló en las calles del pequeño municipio istmeño de San Pedro Comitancillo, Oaxaca, tras la muerte de la niña Elena y de su abuela Hilda, sepultada este viernes. Ambas son víctimas del descarrilamiento del Tren Interoceánico del pasado domingo.
“Estamos devastados. El dolor nos golpeó sin aviso. Todos en Comitancillo estamos consternados”, dijo Don Ismael Alcántara Alvarado, hermano de doña Hilda.
Por la tarde, en un día todavía nublado y vientos fríos, la tristeza aplastó la poca algarabía que le restaba a las fiestas de fin de año. Dos muertes, dos dolorosos trances en una sola familia por una sola tragedia.
“Estamos lastimados, nadie espera dolores que enlutan los hogares, nadie espera tragedias que se viven en otras latitudes, ahora nos tocó, pero aún podemos rezar por la recuperación de quienes siguen hospitalizados”, dijo el alcalde de Comitancillo, Alejandro Osorio Solórzano.
De los familiares de doña Hilda, quien murió el jueves en un hospital de la ciudad de Oaxaca, aún hay tres recibiendo atención médica. Dos están en la Ciudad de México y otra más en la capital oaxaqueña. Una mujer adulta y dos menores.