Juchitán, Oaxaca.- Miles de agotados centroamericanos que viajan en una caravana a pie en un intento de llegar a Estados Unidos vieron el miércoles cómo sus esperanzas de recibir traslado hasta la Ciudad de México, a cientos de kilómetros de distancia, se desvanecían después de que no se materializara el envío de los ansiados autobuses.
Los migrantes tomaron un día de descanso después de caminar y viajar gratis en camiones de un pueblo a otro, mientras los representantes del grupo intentaban negociar traslados para los alrededor de 4.000 integrantes con la esperanza de amainar el largo y agotador trayecto.
Pero conforme avanzaba el día no había indicios de que las autoridades mexicanas pretendieran acceder a la demanda, y por la tarde los líderes del contingente reconocieron que las negociaciones habían fracasado.
“Fracasaron los intentos de viajar en autobús”, dijo el coordinador Walter Cuello.
Tras alojarse en una propiedad municipal ubicada a las afueras de la ciudad de Juchitán, Oaxaca, los migrantes comenzaron a buscar algo para comer mientras de fondo se escuchaban las canciones del cantante mexicano Vicente Fernández. Los anuncios realizados en los altavoces daban instrucciones para el uso del baño y señalaban que está prohibido cobrar dinero para cargar los teléfonos.
El plan para el jueves es iniciar el trayecto alrededor de las 3 a.m. para aprovechar el clima fresco de la madrugada y las primeras horas de la mañana a fin de trasladarse a Santa María Jalapa del Marqués.
Un segundo grupo más pequeño de unos 1.000 migrantes que ingresaron a México el lunes estaba unos 400 kilómetros más atrás. Pasaron la noche en la ciudad de Tapachula, Chiapas.
Detrás de ellos, un tercer grupo de migrantes de El Salvador ya había llegado a Guatemala y el miércoles un cuarto grupo de unos 700 salvadoreños partieron de la capital, San Salvador, con el objetivo de llegar a la frontera de Estados Unidos con México, a más de 2.400 kilómetros de distancia.