Ciudad de México.- El conductor del Tren Interoceánico siniestrado, Felipe de Jesús Díaz Gómez, y el jefe de despachadores, Ricardo Mendoza Cerón, fueron vinculados a proceso por los delitos de homicidio lesiones culposas, según informaron fuentes judiciales.
La jueza de Control Diana Isabel Ivens Cruz, del Centro de Justicia Penal Federal, con residencia en Cintalapa, Chiapas, les dictó prisión preventiva en audiencia inicial, por lo que ambos fueron ingresados al penal estatal El Amate, desde donde llevarán su proceso penal.
Durante la diligencia, el Ministerio Público del caso presentó los datos de prueba que la jueza determinó suficientes para procesar al conductor y jefe de despachadores, acusados por la Fiscalía General de la República (FGR) de no accionar la válvula de freno de emergencia para detener el ferrocarril, que era conducido a exceso de velocidad por el maquinista Emilio Erasmo Canteros Méndez, quien se encuentra prófugo, indicaron las fuentes consultadas.
De ser declarados culpables, los tres implicados en el descarrilamiento podrían alcanzar una pena de cinco a 20 años de cárcel por el delito de homicidio culposo, así como la destitución del empleo, cargo o comisión e inhabilitación para obtener otros de la misma naturaleza.
Además de otra pena que va de tres a seis años por el delito de lesiones culposas, según la orden de aprehensión que la jueza de Control Diana Isabel Ivens Cruz giró el pasado domingo 25 de enero por este caso a solicitud de la FGR. La investigación de la Fiscalía General de la República, encabezada por Ernestina Godoy Ramos, refiere que Felipe de Jesús y Ricardo Mendoza no accionaron la válvula de freno de emergencia para detener el ferrocarril conducido a exceso de velocidad por Emilio Erasmo Canteros. Además, subraya, que Emilio Erasmo Canteros y Felipe de Jesús no contaban con licencia federal ferroviaria vigente para ejercer sus funciones propias de su cargo al momento del siniestro.
La investigación precisa que el día de los hechos, el 28 de diciembre de 2025, Ricardo Mendoza se encontraba con la tripulación realizando actividades de supervisión a los despachadores de trenes, y en su calidad de jefe tenía la obligación de actuar ante una posible emergencia sin que lo hubiese hecho.