Ciudad de México.- Tres meses después de ser víctima de un intento de feminicidio en el que recibió nueve disparos, Alejandra Suárez Mendoza exige justicia, una investigación con perspectiva de género y la asignación de un defensor.
“No me mató, pero me quitó la tranquilidad. A partir de ese día no he podido dormir, trato de descansar, pero vuelvo a sentir la angustia, no puedo salir ni trabajar”, dice a El Universal.
Alejandra denuncia que la declaración que le hicieron firmar no corresponde con lo que pasó el día de la agresión. “No éramos pareja y me ofreció dinero para tener relaciones sexuales después de haberme golpeado, pero no quise y me disparó”, cuenta.
La mujer de 32 años era conductora de taxi de aplicación y así fue como conoció a Ambrosio “N”, su agresor. El 14 de marzo de 2026, Ambrosio le pidió que lo llevara de San Vicente Chicoloapan a Chalco. Según cuenta, al llegar por el pasaje, él fingió que se desmayaba, en el descuido la golpeó y perdió la consciencia. Al despertar, estaba dentro de la casa. Gritó y pidió ayuda. “Quítate la ropa”, le ordenó con la pistola en la mano. Ella se rehusó y fue entonces que recibió el primer disparo.
Gritando groserías, Ambrosio tomó el arma y le disparó ocho veces más. “Me trató de asfixiar y me dijo: ¿Por qué no te mueres?”, contó la mujer.