Alertas climáticas, asignatura pendiente

La sociedad y los gobiernos no aceptan que el clima extremo ahora es la norma en el mundo

Ciudad de México.- Las recientes lluvias torrenciales que impactaron en el centro y este de México, cuyas repercusiones mantienen partes del noreste el país todavía en aviso por nuevas crecidas de ríos y que siguen sumando muertos, volvieron a cuestionar la eficacia de los servicios de alertamiento a la población.

Cuando ocurren estos hechos, las autoridades suelen hablar de lo impredecible de la situación. Los vecinos repiten el ‘nunca habíamos visto nada igual’ que les hizo confiarse. Y los académicos recuerdan que la normalidad de antes ya no existe porque el cambio climático está acelerando los eventos extremos y los hace más frecuentes, con lo que hay que prepararse para ello.

“Estamos siendo cada vez más afectados por este tipo de fenómenos y no podemos seguir así, fallando en no saber qué hacer y en no tener... alerta de manera oportuna”, subraya Christian Domínguez, investigadora del Instituto de Ciencias de la Atmósfera y Cambio Climático de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). En México el año pasado fue la sequía, recordó. Ahora, las lluvias.

El tema se considera una asignatura pendiente en México y otros países con más recursos y tecnología, como Estados Unidos o España, como se vio con las inundaciones de 2024 . Los expertos de todas partes argumentan que la sociedad y los gobiernos parecen haberse quedado en el pasado y no aceptan que el clima extremo ahora es la norma.

México tiene desde hace un año a una científica como presidenta, Claudia Sheinbaum , quien trabajó en temas de cambio climático. Pero aunque esta semana se mostró dispuesta a revisar los protocolos de prevención, no mencionó el cambio climático e insistió en que era imposible predecir con exactitud la cantidad de lluvia que iba a caer en algunos puntos; agua y lodo que destrozó carreteras, casas, hospitales, millas de viviendas y todavía mantenía el viernes a 127 pueblos incomunicados .

“Hay que reflexionar en el lenguaje que es utilizado”, en cómo comunicar los peligros de un evento, subrayó Carlos Valdés, académico y ex titular del Centro Nacional de Prevención de Desastres de México. “Lo primero que deberíamos hacer es reconocer que hay un cambio... lo atípico, ahora es lo más típico”.

Falta de tecnología, protección civil.

México no dispone de cierta tecnología que hace pronósticos hidrológicos detallados como “medir los ríos en tiempo real”, reconoce Domínguez. Además, sería necesario tener más radares meteorológicos, que permitan monitorear el comportamiento de las nubes y hacer mejores predicciones.

Pero la investigadora subrayó que con los pronósticos actuales sí puede haber mucha mejor prevención teniendo siempre presente que ahora no sólo hay que preocuparse de los huracanes o tormentas tropicales porque un disturbio o la confluencia de varios como ocurrió la semana pasada, también puede convertirse en algo peligroso. Y esto será cada vez más habitual.

En el estado Veracruz, en el Golfo de México, un día antes de los principales desbordamientos de ríos en el norte, se pronosticaron lluvias torrenciales de hasta 200 milímetros, es decir, “lo que puede llover en un mes en la Ciudad de México les iba a caer en un día o dos”, explicó Domínguez.

La realidad fue tres veces mayor pero la mera previsión, justo al final de una temporada de lluvias intensas, que dejó ríos crecidos, mantos freáticos cargados y cerros debilitados, era suficiente para que vecinos y autoridades hubieran comenzado a organizarse. “Puede sonar alguna torreta, algún silbato y ellos mismos decir, ah, va a llover demasiado, se puede desbordar el río, vámonos”. Nada de eso se hace.

Vecinos de Poza Rica, la ciudad más afectada en ese estado, empezaron a salir de sus casas cuando ya tenían el agua encima. Algunos dicen que las autoridades avisaron tarde. La mayoría no pensaron que la situación fuera a ser tan grave.

Educar a la población

México tiene establecido un mapa de riesgos y sus leyes dicen que son las autoridades de protección civil las encargadas de informar y alertar a la población. “Pero aparte de dar las alertas, la población también debe de entender qué es lo que se le está diciendo y estar informados”, dijo Domínguez. Y los dos extremos fallan, lamentó la investigadora.

A finales de 2023, poco después del paso por Acapulco del devastador huracán Otis , que se intensificó brutalmente en cuestión de horas, una mujer muy humilde de una zona destrozada explicó a la AP que ella había oído que venía un ciclo categoría 5 pero que no sabía que eso significaba que todas las casas volarían .

Los expertos enfatizan que es fundamental profesionalizar a los funcionarios de protección civil pero también educar a la población. Domínguez pone como ejemplo la ciudad colombiana de Medellín donde los sistemas comunitarios combinados con la información científica han generado sistemas de alerta muy eficaces.