Amanecen entre vestigios de guerra

Culiacán, Sin.- La capital de Sinaloa amaneció con los vestigios de una guerra: cuerpos tirados en avenidas, vehículos incinerados, una semiparalización de las actividades comerciales, bancarias, de servicios públicos y privados. El ambiente tenso no mejoró con los rayos del sol, aquí el miedo se enraizó en la tierra.

Por primera vez en la historia de esta ciudad, adaptada a una violencia que data de hace más de seis décadas --debido a la pugna por el control de los cultivos ilícitos y su comercialización-- sus habitantes asumieron prácticamente un toque de queda, se resguardan en sus hogares. 

Las calles, jardines y parques de Culiacán se vieron desiertos.

Una sensación de inseguridad invadió a la población por los hechos registrados la tarde del jueves pasado, derivados del frustrado intento por capturar a Ovidio Guzmán López, hijo del segundo matrimonio de Joaquín “El Chapo” Guzmán.

A media mañana, personal de Tránsito, con grúas y plataformas, inició el retiro de decenas de vehículos de todos tamaños que fueron colocados como barricadas e incendiados por grupos armados que se enfrentaron a los cuerpos de la policía y el Ejército. Sobre la avenida Enrique Sánchez Alonso, en el Desarrollo Tres Ríos aún se encontraban cuerpos tirados.