Ciudad de México.- El presidente Andrés Manuel López Obrador sabe que está cerca su relevo, pero mientras llega su último día de gobierno parece que juega a “apapachar” a sus corcholatas como si su sucesor o sucesora fuera a salir de la sede del Gobierno de la Ciudad de México.
El Presidente no mencionó al senador Ricardo Monreal, quien figuraba en la lista inicial de corcholatas presidenciables y ya no se le ve entrar por la calle de Corregidora para compartir un café con el Ejecutivo.
Este martes, López Obrador dio una nueva pincelada de cómo será la sucesión presidencial, pues dijo que, llegado el momento, se pronunciará en favor de la candidata o candidato de Morena que sea elegido por una encuesta. Pero advirtió que no hará campaña ni asistirá a los mítines del aspirante que gane el proceso interno del partido para buscar la presidencia en 2024 “ni los fines de semana”, pues está prohibido.
Sin embargo, el presidente dejó libres a Sheinbaum y Ebrard para que los fines de semana hagan campaña en favor de candidatos de Morena a una de las seis gubernaturas que están en juego este año, si no tienen ocupación: “Si ya hicieron su tarea y no le cuesta al gobierno, pueden hacerlo, porque también son ciudadanos”.
Mientras, el Presidente tablero de ajedrez incorporó piezas, como el doctor Hugo López-Gatell y el director del IMSS, Zoé Robledo, como parte de las corcholatas presidenciables, pero dejó en claro que a todos los quiere por igual.