San Salvador Atenco, Méx.- A 20 años de los hechos violentos del 3 y 4 de mayo de 2006 en Texcoco y San Salvador Atenco, el Estado mexicano incumplió las recomendaciones de la Corte Interamericana de Derechos Humanos de reparación del daño integral, entre otros puntos, denunciaron las víctimas.
Algunas de los habitantes de esa región enfrentan secuelas físicas, sicológicas y económicas de las agresiones y del encarcelamiento por delitos fabricados de las autoridades federales y mexiquenses, por lo que exigen que se cumplan las recomendaciones internacionales.
La mañana del 3 de mayo de 2006, la Policía Municipal de Texcoco desalojó con violencia a un grupo de vendedores de flores afuera del Belisario Domínguez, ubicado en el centro, lo que desencadenó enfrentamientos posteriores. Al día siguiente, el 4 de mayo, elementos de la Policía Federal Preventiva, Estatal y Municipal, irrumpieron en domicilios y calles de San Salvador Atenco.
Por esas confrontaciones dos personas murieron, Javier Cortés, de 14 años, de un disparo de arma de fuego de un policía estatal, y Alexis Benhumea, estudiante de la UNAM, quien falleció días después por heridas ocasionadas del cartucho de gas lacrimógeno que arrojaron los uniformados y golpeó su cabeza. Más de 200 personas resultaron detenidas. Decenas de mujeres sufrieron violencia sexual durante los traslados en camionetas policiales.
En 2018 la Corte Interamericana condenó al Estado mexicano por violaciones graves, incluidas detenciones arbitrarias, tortura y tortura sexual contra 11 mujeres. La sentencia ordenó reparación integral del daño.
“El Estado mexicano no cumplió las resoluciones de la Corte Interamericana respecto a la tortura física y sicológica sufrida por los detenidos, incluido el delito de tortura sexual contra las mujeres. Ese delito no prescribe”, señaló Inés Rodolfo, quien es abogado.
Édgar Eduardo Morales Reyes tenía 18 años cuando lo capturaron. Lo golpearon, torturaron y después de un proceso legal viciado lo sentenciaron a 31 años, 10 meses y 15 días de cárcel. Estuvo recluido cuatro años y dos meses. “Haz de cuenta que dejaste de existir. Te cambió la vida, te arruinaron parte de tu vida”.
Inés Rodolfo Cuéllar Rivera fue uno de esos detenidos. Las fuerzas de seguridad lo sacaron de una casa en Texcoco junto con otros floristas e integrantes del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra (FPDT) de San Salvador Atenco, agrupación campesina que se creó para evitar la construcción del aeropuerto en Texcoco.
Lo golpearon y lo trasladaron a un centro de reclusión. “Estuve cuatro años, dos meses encerrados. Los días adentro resultaron amargos”, relató.