CIUDAD DE MÉXICO.- La decisión de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo de no acudir a la inauguración de la Copa Mundial de la FIFA 2026, que tendrá como países anfitriones a México, Estados Unidos y Canadá, responde a un cálculo político orientado a minimizar riesgos para su imagen y evitar un eventual debilitamiento de su gobierno de cara a 2027.
En días recientes, la Mandataria cedió su boleto para la inauguración, el 001, a una joven de Veracruz que ganó un concurso de dominadas.
No obstante, según los analistas, el anuncio debe leerse como parte de una estrategia preventiva ante un contexto histórico adverso, pues en ediciones anteriores en las que México fue anfitrión del Mundial los presidentes en turno enfrentaron abucheos durante actos públicos de gran escala.
Horacio Vives Segl, politólogo del Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), señaló que la presidenta, como cualquier jefe de Estado, debe cuidar cuidadosamente los eventos a los que asiste, y que esto corresponde a su decisión de no asistir a la inauguración del Mundial.
“Evidentemente tiene que cuidar su imagen y los eventos que son de lucimiento presidencial son tratados de otra manera, no exponerse. Eso está claro”.