Bruselas, Bélgica.- México pierde terreno en la protección de la infancia ante graves enfermedades infecciosas que podrían provocar trastornos, discapacidades graves e incluso la muerte.
La proporción de niños mexicanos que reciben las vacunas recomendadas para prevenir enfermedades cayó en 2019 a niveles no registrados en al menos una década, de acuerdo con estimaciones del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) y la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Para este 2020 la situación podría ser aún peor. Los primeros indicadores muestran un deterioro alarmante de la cobertura mundial de inmunización, a causa de las perturbaciones generadas en los servicios de vacunación por las acciones contra la pandemia del Covid-19.
“El Covid-19 ha hecho de la vacunación como rutina un desafío desalentador”, afirma la directora de UNICEF, Henrietta Fore.
“Debemos evitar un mayor deterioro en la cobertura de la vacunación y reanudar urgentemente los programas de vacunación antes de que las vidas de los niños se vean amenazadas por otras enfermedades. No podemos cambiar una crisis de salud por otra”, aseveró.
El porcentaje de infantes nacidos a los que se les suministró la BCG o bacilo de Calmette-Guérin, la vacuna contra la enfermedad de tuberculosis, fue de 76% en 2019, 20 unidades por debajo del nivel registrado el año previo.
Las mismas malas notas saca México en la estimación de lactantes vacunados contra la difteria y el tétanos, 84% recibió el año pasado al menos una dosis de DTP, en 2018 el nivel fue de 90% y en 2015 de 99%. La cobertura de hasta la tercera dosis de DTP3 fue de 82%, el nivel más bajo de la última década.
Los resultados son adversos en el rubro de la poliomielitis, que puede provocar parálisis irreversible. En 2019, 82% de los recién nacidos recibieron las tres dosis de la vacuna Pol3, 6% menos que el año anterior. En cuanto a la tasa de aplicación de la vacuna antipoliomielítica inactivada (IPV1) fue de 84%, muy distante de 99% registrado en 2015.