Ciudad de México.- El olor fétido, la presencia de insectos como cucarachas, moscas e incluso ratas, no detiene a habitantes de la Ciudad de México a arrojar basura a la calle, convirtiendo espacios públicos en tiraderos clandestinos, de los cuales este año se tienen contabilizados un total de 895 que generan un promedio de 228 toneladas al día.
Los esfuerzos de las 16 alcaldías por levantar los desechos de estos sitios resultan insuficientes, pues en los últimos tres años se identificaron mil 89 puntos donde las personas arrojan la basura.
Incluso, hay habitantes que consideran que son las demarcaciones las que descuidan la zona por la falta de presencia de camiones de basura, aunque hay quienes también apuntan a la carencia de una cultura cívica entre la población.
De acuerdo con diversas respuestas a solicitudes de información realizadas por El Universal, se han ubicado, de mayor a menor número, tiraderos a cielo abierto: 222 en Cuauhtémoc, 128 en Iztapalapa, 85 en Álvaro Obregón, 82 en Benito Juárez, 77 en Venustiano Carranza, 71 en Gustavo A. Madero, 53 en Miguel Hidalgo, 47 en Tlalpan, 45 en Iztacalco, 35 en Coyoacán, 22 en Azcapotzalco, 11 en Magdalena Contreras, nueve en Milpa Alta, tres en Cuajimalpa, tres en Xochimilco, y dos en Tláhuac.
Entre los motivos por los que se originan están los horarios en que se realiza la recolección domiciliaria contra los horarios laborales de la ciudadanía, al no depositar la basura en los camiones o carritos de barrido manual, así “automáticamente se genera la problemática, de existir una bolsa que se convierte en montón o tiradero clandestino”, explicó la alcaldía Benito Juárez vía transparencia.
Entre las afectaciones que genera esta problemática están focos de infección, taponamientos en barrancas, inundaciones y propagación de fauna nociva.
La alcaldía Cuajimalpa, vía transparencia, puntualizó que la basura ocasiona obstrucción de alcantarillas, por lo que puede causar inundaciones, afectando a las personas que transitan por las zonas o las que tengan su domicilio en las inmediaciones.
“Si los residuos se acumulan provocan la muerte de la flora y fauna del sitio, ya sea por la intoxicación por los componentes de los residuos, por la asfixia, por la ingesta o por la alteración del equilibrio ecológico”, según indicó la demarcación.