Proponen que violencia estética se considere discriminación

La propuesta busca proteger la dignidad y garantizar igualdad de oportunidades laborales sin condicionamientos estéticos.

CIUDAD DE MÉXICO, marzo 10 (EL UNIVERSAL).- La diputada local de Morena, Brenda Ruiz, propuso que la violencia estética en el ámbito laboral sea considerada como una práctica discriminatoria en la Ciudad de México.

Propuesta para modificar la ley contra la discriminación

Durante la sesión de este martes en el Congreso local, la legisladora propuso modificaciones a la Ley para Prevenir y Eliminar la Discriminación de la Ciudad de México para que se considere como conducta discriminatoria imponer, exigir, valorar o condicionar la contratación, permanencia, promoción, capacitación o cualquier derecho derivado de la relación laboral al cumplimiento de estándares de apariencia física, características corporales, identidad o expresión de género.

"Asimismo, aquellas prácticas estéticas fundadas en estereotipos o criterios discriminatorios que afecten la dignidad o el libre desarrollo de la personalidad en el ámbito laboral".

Violencia estética y sus efectos en el ámbito laboral

Desde tribuna, la legisladora precisó que en pleno siglo XXI todavía existen entornos laborales que reproducen prejuicios profundamente arraigados como la discriminación basada en la apariencia física, también conocida como violencia estética.

"Basta con revisar los anuncios de empleo para encontrar aún frases como ´excelente presentación´, frases que son aparentemente inocentes, pero que en la realidad pueden funcionar como mecanismos de exclusión", comentó.

Expuso que la violencia estética forma parte de un sistema más amplio de violencia simbólica que presiona a las personas, y con mucho mayor énfasis en las mujeres, para cumplir con determinados estereotipos de belleza y apariencia.

Como lo han señalado diversos especialistas, dijo, se trata de una forma de violencia que opera a través de normas culturales, estereotipos y expectativas sociales que terminan condicionando oportunidades de vida. "Esta forma de violencia está atravesada por múltiples estructuras de desigualdad, el sexismo, el racismo, la gordofobia y también el rechazo a la vejez".

Brenda Ruiz comentó que la dignidad de las personas no puede estar sujeta a estereotipos estéticos, y que debemos reafirmar que, en una sociedad democrática, nadie debe perder oportunidades laborales por su tono de piel, su forma de vestir, su cuerpo, su edad o su identidad.

"Compañeras y compañeros, erradicar la violencia estética es también una cuestión de justicia social porque detrás de estos estándares se reproducen desigualdades de género, de clase y de origen. Porque ninguna persona debería sentirse obligada a modificar su cuerpo o su identidad para acceder a oportunidades laborales y porque legislar contra la discriminación estética es legislar a favor de la dignidad, la igualdad y los derechos humanos en nuestra ciudad", concluyó.