Ciudad de México.- La violencia sexual contra las mujeres es un grave problema que México padece y que no es exclusivo de un segmento poblacional o de un estrato social, sino que se presenta a lo largo y ancho del país y en todos los sectores de la sociedad.
Tampoco es un fenómeno nuevo, aunque se ha visibilizado en los últimos años gracias a la labor de activistas y organizaciones defensoras de los derechos de las mujeres, quienes han denunciado que la violencia sexual se manifiesta de muchas maneras y causa daños físicos y sicológicos.
Una de esas expresiones es el llamado stealthing, que consiste en la remoción o daño intencional del preservativo durante el acto sexual y que a través de reformas legales se busca equiparar a una violación.
Este tipo de agresión sexual no está tipificada en el Código Penal Federal, por lo que activistas impulsan una iniciativa para adicionarle una fracción al artículo 266, a fin de que esa práctica sea penalizada con la privación de la libertad de ocho a 30 años a quien la cometa.
Blanca Angélica Hernández Vite, autora de la propuesta y comisionada de la agenda de género y feminismo de la organización Repensar la Democracia, señala que lamentablemente en México se han normalizado las agresiones sexuales hacia las mujeres, por lo que es indispensable tipificarlas como delitos para poder erradicarlas.
Aunque no hay registro puntual sobre los casos de stealthing, subraya que “existe la estadística de que por cada agresión sexual hacia los hombres, existen ocho agresiones sexuales hacia mujeres. Del stealthing, como no se ha considerado un problema, no existen estadísticas específicas; sin embargo una cifra cercana podría ser esa”, apunta.