"La producción aumentó 2.7% y la elevada disponibilidad permitió reducciones importantes a lo largo de toda la cadena: productor -22%, mayoreo, 29% y consumidor, 30%. Las importaciones aumentan fuertemente en términos relativos, pero siguen siendo marginales frente a la producción nacional".
Para la consultoría "México está produciendo más proteína animal, pero el reto para 2026 ya no es únicamente producir: es convertir ese crecimiento en rentabilidad para el productor, eficiencia para la cadena y precios competitivos para el consumidor".
Agregó que, en contraste, la carne de bovino registra un menor consumo interno, fuerte crecimiento en las exportaciones y una reapertura gradual del mercado estadounidense para ganado en pie, que pueden volver a dar soporte en los precios.
En el caso del cerdo, de enero a agosto fue la cadena con mayor expansión productiva en el periodo, aunque la oferta crece mucho más rápido que el consumo y presiona los precios, ya que se redujeron en 21% en ese período y en canal bajó 22%.
México sigue siendo el mayor importador mundial de carne de cerdo, por lo que la competencia del producto externo continúa siendo relevante.
Explicó que todo ello se da mientras la producción mundial se caracteriza por una oferta elevada de proteínas animales, sobre todo