CATÁLOGO DE AVES URBANAS

Todo animal silvestre es una pequeña ventana para entender la naturaleza. Es fascinante observar la maravillosa complejidad de los seres vivos y pensar cómo se adapta la vida, cambiando y evolucionando a través de generaciones, en tantas bellas especies.     

Las esforzadas aves urbanas sobreviven entre el cemento, baches y coches de nuestra Ciudad se las arreglan de algún modo (y en invierno llegan otras más desde el norte, aves migratorias). Resulta divertido y educativo observarlas en familia o con los amigos en parques y camellones, identificándolas y contemplando sus comportamientos; en los países desarrollados es una actividad popular para vivir la naturaleza.  

Investigando para este reportaje no encontramos información local sobre las poblaciones de aves silvestres y su situación ecológica. En los parques no hallamos letreros informativos de qué especies  observar, ni recomendaciones para su protección. Igualmente topamos con indiferencia por parte de las instituciones y autoridades de ecología que deberían darlas a conocer y protegerlas por ley. Incluso las llamaron especies invasoras, como si ellas, las que vemos hubieran asesinado a las originales, que más bien, fueron exterminadas, cazadas y su hábitat destruido por los humanos, sin que ninguna autoridad hiciera nada (la eterna impunidad de la violencia). El trato a su vida silvestre es un claro diagnóstico del alma de una sociedad, decía M. Gandhi. Los pájaros que vemos son falsamente acusados de todo lo imaginable: trasmitir enfermedades, destruir el cemento, ser plagas o de ser brujas. Oficialmente no existe reporte alguno sobre trasmisión de nada a ningún humano. En ocasiones los niños las asustan, intentan darles patadas o les tiran con resorteras sin que nadie los detenga. Los municipios no las consideran dentro de su ámbito de protección animal, y las instituciones gubernamentales relacionadas a la ecología como PROFEPA o CONANP no cuentan con programas de divulgación científica o de protección animal efectiva para ellas, casi desean que las olvidemos. La nuestra resulta una sociedad sin cultura biológica, llena de prejuicios y creencias absurdas. Solo algunas personas de buen corazón intentan alimentar a los pájaros en parques y banquetas. En las ciudades de los países desarrollados existen asociaciones de observadores de pájaros (Bird watching) donde grupos de familias y amigos conviven identificándolas y observándolas al tiempo que aprenden biología de campo, tan necesario en estos tiempos de obsesión por la tecnología electrónica. Existen interesantes documentales sobre cada especie silvestre por Internet. Las Instituciones y universidades de EU. Y Canadá editan libros, manuales, catálogos, sitios e internet como la Audubon Society o Cornell U. Bird Laboratory que hace unos años visito el Parque Tangamanga 1 para observar las aves migratorias que llegan en invierno desde sus países a San Luis. En México tenemos el sitio: Naturalista, donde se pueden identificar especies. 

Este artículo inicia una serie de catálogos coleccionables para reconocer especies locales. Cada una con su nombre científico entre paréntesis para buscar más información e imágenes en internet.  


Conguita o tortolita cola larga. (Columbina inca.) Es pequeña, de color gris pálido para camuflarse, aunque debajo del ala posee plumas de brillante color caoba, las plumas de su dorso bordadas de oscuro parecen escamas de reptil. Es muy tímida y espantadiza, al elevarse produce un sonido de serpiente cascabel que sorprende a sus enemigos. Forman parejas de por vida y siempre vuelan juntos. Habita por todo el norte del país. 


Paloma Aliblanca. (Zenaida asiática.) De reluciente color gris azulado con el borde de las alas blanco. Al volar exhiben llamativas bandas blancas, un coqueto jaspe negro en el cuello y un elegante delineado azul celeste alrededor de sus ojos. Pueden vivir 15 años Anidan en árboles y canta en las mañanas con el clásico nostálgico: uhu…uhu…uhu. Crían a sus pollos con “leche de paloma” que producen en su buche y regurgitan.  

Podemos apoyarlas alimentándolas con restos de arroz colocados en un trastecito, en donde no puedan llegar gatos o perros. También pequeños pedacitos de pan o tortillas frías, triturados por 5 segundos en la licuadora. (Las aves no pueden masticar) 


Golondrina. (Hirundo rustica.)  De color negro- azul iridiscente, garganta café ámbar y pecho blanco. Fantástica voladora, pariente de los vencejos y huacharos que viven en los sótanos de la Huasteca. Fabrica su nido de barro que pega en lo alto de las paredes, cría varios polluelos. Caza a los perniciosos moscos y otros insectos en pleno vuelo y bebe rozando el agua de lagunas. Habita en regiones templadas de América y Eurasia migrando al sur en invierno. Elaboran su nido de barro y hierba seca, que traen en el pico desde una orilla cercana. Probablemente los antiguos constructores humanos se inspiraron en los nidos de este pájaro para elaborar adobes. 

Recomiendo leer el famoso cuento de Oscar Wilde. “El Príncipe Feliz” o ver el video musical mudo en YouTube. “A story of a swallow family”   


Mosquero (Pyrocephalus rubinus). Cabecita y pecho rojo vivo con un antifaz negro sobre los ojos, pico pequeño (No confundir con petirrojo) Se posa sobre arboles espinosos, cerca de lagunas donde caza moscos y otros insectos, realizando vuelos cortos para hacerse notar.  Como en muchos pájaros la hembra es de color café opaco con pecho blanco. Habita el centro y norte de México. 

Conozcamos y protejamos a las aves.