Ciudad de México.- La Secretaría de Educación Pública, encabezada por Mario Delgado Carrillo, dio reversa junto con los 32 secretarios estatales de Educación al acuerdo para adelantar al 5 de junio el fin del ciclo escolar 2025-2026 y resolvió mantener vigente el calendario oficial, por lo que las clases concluirán el próximo 15 de julio, una rectificación que especialistas, académicos y organizaciones consideraron necesaria para garantizar el derecho a aprender de millones de estudiantes.
La decisión fue tomada durante la Primera Reunión Nacional Plenaria Extraordinaria del Consejo Nacional de Autoridades Educativas (Conaedu), luego de que las autoridades educativas estatales realizaron un análisis del impacto territorial que tendría adelantar el cierre del ciclo escolar.
La SEP informó que bajo los principios de la Nueva Escuela Mexicana se determinó mantener el calendario publicado en el Diario Oficial de la Federación el 9 de junio de 2025 y preservar los 185 días efectivos de clase establecidos en la Ley General de Educación. El acuerdo también contempla que los estados puedan realizar ajustes regionales ante condiciones extraordinarias, como altas temperaturas o requerimientos logísticos por el Mundial de Futbol, siempre que se garantice el cumplimiento de planes y programas de estudio.
Marco Fernández, especialista en educación de la Escuela de Gobierno y Transformación Pública del Tecnológico de Monterrey, dijo que “prevaleció la sensatez”, aunque lamentó el “desgaste innecesario” provocado por una decisión que, dijo, evidenció la poca seriedad con la que se pretendía modificar el calendario escolar.
Por su parte, el presidente de la Unión Nacional de Padres de Familia, Israel Sánchez, afirmó que pesaron más los argumentos legales, pedagógicos y sociales que la presión política. Consideró que adelantar el cierre del ciclo escolar era una medida “improvisada” y sin sustento técnico, metodológico ni didáctico, que habría perjudicado tanto a estudiantes como a docentes y familias.
Sánchez aseguró que durante los últimos días organizaciones, especialistas, maestros y directivos coincidieron en que el 5 de junio era una fecha inviable para concluir clases, especialmente en un contexto de rezago educativo y deserción escolar.
Añadió que la decisión de mantener el calendario representa “una victoria social” y un primer paso para exigir mejoras de fondo en la educación.