Ciudad de México.- El reloj marca poco más de las 14:00 horas, y en la calle de Peralvillo, en la colonia Morelos, el ambiente está a todo lo que da. Los jóvenes brindan constantemente con las cervezas preparadas y se mueven al rito del reguetón. Son más de 40 personas amontonadas en una pequeña chelería que cada domingo se abarrota.
A todos ellos poco les importa la tercera oleada del coronavirus o que la capital esté en semáforo epidemiológico amarillo, con un total de 20 mil 800 casos activos en estos momentos.
Sólo quieren divertirse y dejar atrás el encierro del año pasado, aunque muchos de ellos reconocen que no respetaron el confinamiento y no le tienen miedo al virus, por lo que disfrutan de las bebidas sin medidas sanitarias para prevenir un contagio.
En este lugar, ubicado en la esquina de la calle Matamoros, es nula la sana distancia, el uso del cubrebocas es anecdótico, y la advertencia por parte de las autoridades sanitarias -sobre el incremento de los casos positivos entre jóvenes de entre 18 y 39 años- se olvida entre canciones de salsa, banda y reguetón.
La chelería se ha convertido en un antro improvisado en donde el DJ no escatima en el volumen y la mezcla de canciones.
De las autoridades de la alcaldía, ni sus luces, cuentan los jóvenes que comúnmente acuden a esta chelería que es ilegal, pues no está permitida la operación de antros en la vía pública y mucho menos durante la pandemia.