Chilpancingo, en “vieja normalidad”

Chilpancingo, Gro.- En el semáforo sanitario, Guerrero está en rojo -riesgo máximo- por contagios de Covid-19, pero su capital vive en verde.

Casi todos los comercios abrieron desde el lunes y las calles están colmadas de personas.

En la capital guerrerense los mandatos oficiales distan mucho de lo que pasa en sus calles. El domingo, el gobernador Héctor Astudillo Flores decretó el uso obligatorio del cubrebocas y ampliar el confinamiento hasta el 30 de junio. 

Casi todos han ignorado el decreto, hasta la Iglesia. El domingo, el obispo de la Diócesis Chilpancingo-Chilapa, Salvador Rangel Mendoza, ofició una misa en la Catedral de Chilapa con 150 personas. Más de la mitad entró sin cubrebocas y nadie ofreció gel antibacterial.  “Para mí, la fe y la religión son algo esencial”, justificó el prelado

Desde que se decretó la Jornada Nacional de Sana Distancia, en Chilpancingo muy pocos han hecho caso. Fue difícil distinguir en qué momento el semáforo cambió de verde a rojo.

El lunes la gente salió en desbandada, como si alguna autoridad hubiera anunciado que Guerrero dejó la fase más peligrosa. Fue como un viaje al pasado, a la vieja normalidad: la gente se aglomeró, se subió sin tapabocas a las combis hasta llenarlas, paseó con la familia completa, y se olvidaron de la sana distancia.