La CNDH avisó a las autoridades que los insultos contra los migrantes "pueden influir en la opinión y las acciones de personal bajo su mando y particulares, lo cual puede derivar en la construcción de un discurso de odio que cause actos violentos".
Esta advertencia llega después que la semana pasada el alcalde de Tijuana, ciudad fronteriza en la que están acampando miles de personas para cruzar a Estados Unidos, tachara a los migrantes de "mariguanos" y declarara que "los derechos humanos son para los humanos derechos".
Además, varios grupos de vecinos de Tijuana se han manifestado durante los últimos días con consignas xenófobas y racistas, exigiendo la expulsión de los centroamericanos de la caravana migrante.
La CNDH hizo también un llamamiento para que los migrantes "eviten incurrir en actos que afecten o vulneren a las personas y comunidades por donde transitan y respeten las leyes mexicanas".
"La sociedad mexicana les ha brindado apoyo y acogida, por lo que en elemental reciprocidad merece respeto", sostuvo el organismo público tras los rifirrafes entre migrantes y vecinos de Tijuana.
Cerca de 5 mil personas de origen centroamericano que entraron en México en octubre se encuentran acampadas en Tijuana valorando si cumplen su objetivo inicial de pedir asilo a Estados Unidos, si se quedan en México o si viajan hasta Canadá.