CIUDAD DE MÉXICO, febrero 10 (EL UNIVERSAL).- Ante los recientes avistamientos de lobos marinos en playas de Baja California y Baja California Sur, la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp) dio a conocer el protocolo que deben seguir visitantes y comunidades para proteger tanto a los animales como a las personas.
Protocolo y recomendaciones de la Conanp
En un comunicado la Comisión recordó que en las Reservas de la Biosfera El Vizcaíno y el Complejo Lagunar Ojo de Liebre, la presencia de estos ejemplares en la orilla suele responder a procesos naturales de descanso y termorregulación, y no necesariamente a situaciones de varamiento o lesión, por lo que pidió respetar las medidas establecidas y atender las instrucciones ante un avistamiento.
En este contexto, para garantizar el bienestar de los ejemplares y la seguridad de los visitantes la Conanp difundió las siguientes medidas que recomendó seguir estrictamente:
Mantener distancia: No acercarse a menos de 20 metros ya que los lobos marinos son animales silvestres que pueden reaccionar de forma agresiva si se sienten acorralados.
No alimentar: El contacto con comida humana altera su comportamiento de caza natural y puede transmitir enfermedades o causarles daños digestivos graves.
Evitar el acoso: No arrojarles agua, arena u objetos para intentar que regresen al mar pues si el animal salió es porque necesita estar fuera del agua.
Control de mascotas: Mantener a los perros con correa para evitar ataques o transmisión de enfermedades zoonóticas.
Amenazas y acciones ante lobos marinos en peligro
En caso de un avistamiento con sospecha de que el animal está herido, enredado en redes o en peligro inminente, la Comisión pidió dar aviso inmediato al personal capacitado para intervenir como la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) y Personal del Área Natural Protegida (ANP).
Agregó que las principales amenazas al bienestar de los lobos marinos son por enfermedades, contaminación por pesticidas, factores antropogénicos, principalmente pesquerías y visitantes a loberas durante la temporada de reproducción, sobrepesca, introducción de especies exóticas, calentamiento global, cambio climático y pérdida del hábitat.