La decisión se produce después de que el grupo realizara un millonario pago de impuestos al SAT, en medio de un escenario de presiones financieras y compromisos con acreedores. Según lo expuesto en un comunicado difundido por Grupo Salinas, el objetivo es fortalecer la estructura interna de la compañía y garantizar su estabilidad a largo plazo.
El concurso mercantil es una herramienta jurídica a la que pueden recurrir empresas que enfrentan insolvencia financiera y no pueden cumplir con sus pagos de manera regular. Su objetivo principal no es la desaparición de la compañía, sino abrir un espacio legal para negociar con acreedores y reestructurar deudas.
Este procedimiento está diseñado para que personas físicas o morales constituidas en México puedan reorganizar sus operaciones cuando atraviesan dificultades económicas, siempre que el negocio siga siendo viable. Uno de los criterios fundamentales es que la empresa tenga mayor valor en funcionamiento que en liquidación.
En términos prácticos, el concurso mercantil voluntario busca dar una segunda oportunidad para estabilizar finanzas y evitar el cierre definitivo.
La diferencia clave radica en que el concurso mercantil es el proceso integral que busca salvar a la empresa mediante una reestructuración, mientras que la quiebra representa la fase final, cuando ya no es posible mantener la operación y se realiza la liquidación forzosa de bienes.