Ciudad de México.- Las máquinas tragamonedas se han convertido en una importante fuente de ingresos para grupos criminales.
De acuerdo con estimaciones de comerciantes, una máquina puede recaudar hasta 3 mil pesos al día. Señalan que los criminales llegan a una tienda a instalar las máquinas —sin importar el consentimiento de los comerciantes— y la gente llega sola a poner su dinero.
Es un negocio que se ha extendido en gran parte del país, al igual que los operativos de autoridades estatales y federales para retirarlas y destruirlas.
De acuerdo con datos de la Secretaría de Marina (Semar), el decomiso de estas máquinas ha ido en aumento.
En 2024 se documentaron 309 incautaciones y en 2025 fueron mil 629, un incremento de 427%.
Según estadísticas de la propia dependencia, siete estados de la República concentran los aseguramientos: Sinaloa, con mil 268; Michoacán, 278; Nayarit, 258; Sonora, 187; Veracruz, 101, y BCS, con 48.
Pero no son los únicos, también se cuentan decomisos de autoridades estatales y federales en Zacatecas, Coahuila, Aguascalientes, Guerrero, Guanajuato, Morelos, Puebla, Hidalgo, Estado de México, Tamaulipas, Veracruz, Jalisco, Nayarit, Colima, Chihuahua, Baja California y Durango.
Este no es un problema nuevo, pero se ha visto un incremento en los últimos años. Autoridades estatales y federales han señalado que estos dispositivos se imponen a comerciantes mediante amenazas y extorsión, convirtiendo negocios cotidianos en puntos de riesgo para las comunidades.
Por otra parte, buscan enganchar a niños y jóvenes en la adicción al juego.