Alcozacán, Gro.- Era finales de agosto de 2014 y en la comunidad de Rincón de Chautla pobladores de los municipios de Chilapa, José Joaquín Herrera y Zitlala habían acordado formar su Policía Comunitaria, adherida a la histórica Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias.
Estaban cansados de los robos, de los saqueos, de los asesinatos, pero sobre todo, del acoso de a las propias autoridades.
En Rincón de Chautla, afirmaron, se habían presentado casos de violación a las mujeres que estaban solas porque sus maridos emigraron a trabajar, casos que tampoco habían denunciado por la desconfianza al MP de Chilapa.
Bernardino Sánchez Luna, quien fue nombrado como el primer coordinador regional de la Policía Comunitaria de Chilapa, dijo: “hemos sufrido muchas cosas, no sólo la delincuencia, eso para nosotros sale sobrando, sino que ahora el gobierno quiere quitarnos lo más importante que son nuestras tierras (…) ya no vamos a permitir que nuestra gente sea llevada a la cárcel. Si se comete un delito, aquí lo tiene que pagar, bajo investigaciones claras”.
“Nosotros vamos a cuidar al pueblo, porque la justicia del gobierno apesta. Conocemos la justicia que aplica el Ministerio Público y, por el simple hecho de que la gente indígena no habla el español, se le sentencia 10 o 20 años, por eso decimos que la justicia del gobierno apesta demasiado”, dijo Bernardino.
Así surgió la Policía Comunitaria de Chilapa, porque los pobladores de esas comunidades se sentían solos, abandonados.
El acecho de Los Ardillos en el territorio de la CRAC no ha tenido clemencia. Han provocado decenas de asesinatos, desapariciones y el desplazamiento de cientos de pobladores.
Ahora, los 16 pueblos que integran el territorio comunitario están atrincherados, listos para defenderse de un ataque y, al mismo tiempo, con la vida rota.
Dejaron de ir los niños a las escuelas, una pPero también está al límite de la comida. A muchos pueblos apenas y llegan los alimentos, la ropa.
La presentación de los niños como nuevos integrantes de la Policía Comunitaria fue el último grito desesperado.