Tijuana, BC.- Jaime Bonilla Valdez, quien asumió como gobernador de Baja California el primer minuto de este viernes, recibe al segundo estado más mortal de México, con una herencia de sangre que durante el último sexenio panista —en manos de Francisco Vega— alcanzó su máximo histórico que supera los 10 mil 700 asesinatos.
Superando a la anterior administración encabezada por José Guadalupe Ozuna, en la que se cometieron 4 mil 486 homicidios. Durante el gobierno de Kiko Vega se colocó como la segunda entidad —según cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública con más homicidios por cada 100 mil habitantes del país, con una tasa de 53.33, sólo abajo de Colima, con 63.40; la media nacional es de 17.43.
La capital de la violencia es Tijuana, al sur de California, Estados Unidos, donde cada día se reportan entre cinco y seis víctimas, considera la Secretaría de Seguridad Pública del estado (SSPE). La inseguridad llegó al punto en el que la muerte se reparte en maletas y mochilas. La madrugada del 24 de octubre, oficiales de la Policía de Tijuana detuvieron en la zona Centro a un hombre, quien distribuía las partes de un cuerpo cercenado a lo largo de esa colonia.