Cada 22 de septiembre se conmemora el Día Mundial sin Automóvil, una iniciativa que invita a reflexionar sobre los efectos del uso excesivo de vehículos particulares en la contaminación, el tránsito y la calidad de vida en las ciudades.
La fecha coincide con la Semana Europea de la Movilidad, aunque sus antecedentes se remontan a la década de 1970, cuando la crisis petrolera obligó a varios países a establecer restricciones para reducir el consumo de combustible.
En México, una de las primeras medidas para limitar la circulación vehicular fue el programa Hoy No Circula, implementado en 1989 ante los elevados niveles de contaminación en la Ciudad de México y su zona metropolitana.
La conmemoración adquirió carácter oficial en el país hasta 2018, después de varios años de promoción por parte de organizaciones ciclistas y ambientalistas.
A estas acciones se sumó la transformación de calles en espacios peatonales, como ocurrió con el corredor Madero de la Ciudad de México en 2010, además de actividades recreativas que durante los fines de semana abren vialidades a ciclistas, patinadores y corredores.
El Día Mundial sin Automóvil no implica una prohibición general para circular, sino un llamado a utilizar medios de transporte con menor impacto ambiental y a reconsiderar la distribución del espacio público en las ciudades.